Con una poética difícil y compleja –nada populista- Los Redondos y el
Indio, que fue su líder, fueron creando una revolución musical y cultural en la
argentina y sus alrededores, dejando en el camino el origen elitista pero sin
cambiar su poética. Esto nadie lo puede negar como tampoco se puede negar el
persistente trabajo de la banda de ayer y la de hoy y del Indio, cuya figura le
dio continuidad. La compenetración obsesiva del Indio en el perfeccionamiento
de su trabajo, la dedicación por entero de toda una vida ¡cuatro décadas! Explorando
los más diversos géneros de la exposición artística en escena y de la creación
poética lo hacen merecedor del más grande de los reconocimientos como músico de
todos los tiempos. Pero aquí sólo comienza la obra de Los Redondos y del Indio,
porque lo que habría que explicar es por
qué esa poética difícil y compleja (que nació, podría decirse, elitista[1])
penetra en la piel y en el alma de
millones (porque miles van a los recitales). Por un camino lleno de curvas
y escarpadas; de abismos y cumbres poéticas, que golpean la sensibilidad humana
sin rebusques, que brotan de la
conciencia y el inconsciente de un
hombre que encontró el modo, el lenguaje y el idioma para llegar a las capas
más profundas de la conciencia y el inconsciente colectivo de un país.
La
filosofía poética en Solari se hace sublime porque lo conceptual y lo poético,
el arte y la política escalan por el sendero de las almas y se hacen multitudes
deseosas… Se vive el acontecimiento como
un momento ilusorio de liberación, porque se palpa en los labios el sabor y se
siente el aroma de la revolución… El Indio lo sabe –sabe que es una
ilusión- y lo experimenta con amargura;
inclusive en la letra de sus canciones se filtra ese angustioso dolor:
Yo sé que no puedo
darte
algo más que un par de promesas, no:
ticks de la revolución,
implacable rocanrol
y un par de sienes ardientes que son todo el tesoro[2]
Esa atención (en el doble sentido de la palabra) y honestidad poco común
en un músico de multitudes- está presente en toda la obra y la conducta del
Indio.algo más que un par de promesas, no:
ticks de la revolución,
implacable rocanrol
y un par de sienes ardientes que son todo el tesoro[2]
Una poética desgarradora, esperpéntica, cruel y bella a la vez sólo puede surgir de la periferia del mundo, donde el dolor y la crueldad han experimentado todas sus formas; argentina es uno de los rincones que más ha sufrido el latigazo. El Indio es nuestro… Es nuestro Maradona del Rock, y por ese milagro que ejecuta la música, con menos errores que “el Diego”. Defender al Indio es defender esa esperanza sublime que caló en lo hondo de nuestros jóvenes, de nuestro laburantes, del pueblo que sabe amar y que sabe expresar su amor con sentido de liberación. Que no la consume, que quede como un hecho estético, cultural no la hace menos noble, menos digna, menos buena[3]. Lo que habría que preguntarse, también, es a quién le corresponde que un hecho extraordinario de masas de la estética, de la poética y de la cultura, que se apoderó del alma de millones por el aroma y el sabor de la revolución, tome del mismo modo los cuerpos, salga del ‘templo’ del acontecimiento, gane las fábricas, gane los centros de estudio, gane las calles y se transforme en una verdadera revolución… ¿A quién le corresponde?...
El que ve el fenómeno sólo como la creación subjetiva ‘afortunada’ de una banda de Rock no ve nada… Los redondos y el Indio fueron y son el canal de rebelión de los más sensibles de este suelo; son la vía de expresión revolucionaria cuando todos los canales están bloqueados. Eso es el Indio Solari; lo es en el marco de un sistema que enmugrece todo (el Indio no estará a salvo y no sólo porque alguien diga que es empresario[4]), hasta lo más noble que hemos tenido, como fue la lucha de los 30.000…. Todo lo que haya de criticable en el Indio no significa nada comparado con su obra magna de elevar la conciencia de millones con el aroma y el sabor de la revolución[5]… Que alguien me diga si existe algo superior al anhelo de cambiar el mundo de hoy[6] y que a su vez se haya expresado mejor que en Los Redondos y el Indio. De esa ‘mística’ participó Walter Bulacio y por eso está muerto, es la cuota del crimen que se cobra el sistema en la figura de la aborrecida policía. El crimen de Walter como todos los crímenes contra la acción colectiva -sea de la música o del género que sea- tiene un único responsable, el degradante y decadente sistema y la mano de hierro de sus ejecutores:
Lo
primero que dijo Del caño[7]
“el Indio es un empresario”… ¿Y Engels compañero trotskista no era
empresario? El noble socialista era estrictamente empresario (el Indio
estrictamente no), dueño de hilanderías que se extendían por dos ciudades
alemanas y Mánchester en Inglaterra. La situación personal con que se encuentra
o produce uno en este mundo sea de obrero, músico o empresario no lo hace a uno
mejor ni peor… Decir “el Indio es un
empresario” es lo mismo que callar que el intendente de Olavarría es del PRO,
que la mafia empresaria que rodeó el campo achicó las salidas, que los
provocadores del gobierno estaban agitando adentro, que ‘el entorno’ se alistó
con el intendente y no con los músicos; que se redujo la infraestructura que
estaba obligada por contrato, que incluía médicos, enfermeros, baños, etc. Etc.
Las jóvenes y los jóvenes, l*s trabajador*s –principalmente l*s de izquierda- deben tomar nota. No ser parte de este fenómeno de la sensibilidad, de la energía y de la acción de millones es una contradicción para alguien que debe ser vanguardia, y un crimen político el no colaborar con su desarrollo y maduración. Para que las alas de la fantasía y el placer se apoderen del cuerpo sociológico de la nación; de los huesos, de la carne y de la sangre que necesita la revolución, las jóvenes, los jóvenes y l*s trabajador*s deben desatar el lastre castrante que les impide la deliberación y la acción.
Colen Grant marzo 2017
[1] A León Trotsky, también, se lo tildó de elitista, por su pluma
refinada, sus gustos delicados… Aristócrata burgués, dijo de él Stalin, y sin
embargo fue el hombre más amado por las masas desposeídas…
[2] Estrofa de “Juguetes
perdidos”… Que más adelante grita “Este asunto está ahora y para
siempre en tus manos, nene”.
[3] La obra del Indio es más
pletórica, incisiva y profunda que todo lo que ha hecho el rock internacional
de todas las épocas: si Los Redondos
y el Indio hubiesen sido ingleses o norteamericanos serían la banda más
universal de todos los tiempos.
[4] Ahí tendremos a los cacatúas de los medios amarillos y hasta algunos
periodistas que posan de progres: los
castrados de mente y espíritu, aquellos que no se animan ni a cantar…
[5] Yo me formé sociológicamente con Los Redondos y el Indio dice un
ricotera y lo repiten otros, otros…
[6] El querido Walter Bulacio
está muerto (y tantos otros más) no por culpa del Indio sino a pesar de él y
sus preocupaciones por las almas y la vida de los pibes. Sin el Indio las penas
hubiesen sido más amargas y sin consuelo.
[7] Ya un camarada de Del Caño había estigmatizado a “La Negra Poly y al
Indio”; prácticamente culpándolos de la muerte de Walter Bulacio y de no
haberse transformado en el abanderado en la lucha por el pibe de Bonzi. Walter
está muerto porque se sumó a la revolución musical del Indio y Los Redondos.
Para la policía y el sistema todos los
seguidores del Indio son Walter Bulacio.
[8] Nietzsche había señalado
a la música como el lenguaje de la
voluntad dionisíaca de la naturaleza, como la universalidad liberadora del
hombre, la expresión orgiástica de la naturaleza que el coro ditirámbico presenta en seres
transfigurados (encantamiento). La Tragedia surge del
coro trágico, del primitivo autorreflejo
del hombre, que se transforma en músico
poeta danzarín visionario.
[9] Es una situación que adquiere ribetes patológicos, como lo he señalado
con relación al fenómeno – también, doblemente vivo- del levantamiento
oligárquico contra el populismo. El que niegue que el populismo ha sido un
fenómeno vivo, real de la política latinoamericana no ha entendido ni
aprovechado de él nada… En el único momento que la izquierda tuvo algo vital “Frente de los trabajadores” del 85, el
lado sensible de la cultura estuvo con nosotros: Fito Páez y Teresa Parodi se pronunciaron públicamente a favor. El
Indio no tuvo esa suerte, las
direcciones de izquierda están hoy muertas para la revolución.
Sublime
ResponderBorrarInteresante análisis. El indio admiraba mucho a Luca Prodan. Que le diria al indio este ultimo con respecto a lo ocurrido? Mejor no hablar de ciertas cosas?
ResponderBorrarA que Frente de los trabajadores haces referencia sobre el final?
Mil disculpas mil: no entiendo cómo pudo pasarme no responder ¡de verdad lo siento! Fue en plena lucha luego de echar a los milicos asesinos ... año 85 con epicentro en Neuquén luego de una histórica huelga de la UOCRA, pero que recorrió todo el país...
BorrarMagistral análisis. Impecable. Felicitaciones por aplicar tan certeramente el bisturí. Saludos
ResponderBorrar