lunes, 13 de marzo de 2017

Indio Por el aroma y el sabor de la revolución


Una caricia al alma, y gracias por todo.                        Con una poética difícil y compleja –nada populista- Los Redondos y el Indio, que fue su líder, fueron creando una revolución musical y cultural en la argentina y sus alrededores, dejando en el camino el origen elitista pero sin cambiar su poética. Esto nadie lo puede negar como tampoco se puede negar el persistente trabajo de la banda de ayer y la de hoy y del Indio, cuya figura le dio continuidad. La compenetración obsesiva del Indio en el perfeccionamiento de su trabajo, la dedicación por entero de toda una vida ¡cuatro décadas! Explorando los más diversos géneros de la exposición artística en escena y de la creación poética lo hacen merecedor del más grande de los reconocimientos como músico de todos los tiempos. Pero aquí sólo comienza la obra de Los Redondos y del Indio, porque lo que habría que explicar es por qué esa poética difícil y compleja (que nació, podría decirse, elitista[1]) penetra en la piel y en el alma de millones (porque miles van a los recitales). Por un camino lleno de curvas y escarpadas; de abismos y cumbres poéticas, que golpean la sensibilidad humana sin rebusques, que brotan de la conciencia y  el inconsciente de un hombre que encontró el modo, el lenguaje y el idioma para llegar a las capas más profundas de la conciencia y el inconsciente colectivo de un país.
                        La filosofía poética en Solari se hace sublime porque lo conceptual y lo poético, el arte y la política escalan por el sendero de las almas y se hacen multitudes deseosas… Se vive el acontecimiento como un momento ilusorio de liberación, porque se palpa en los labios el sabor y se siente el aroma de la revolución… El Indio lo sabe –sabe que es una ilusión- y lo experimenta con amargura; inclusive en la letra de sus canciones se filtra ese angustioso dolor:

Yo sé que no puedo darte
algo más que un par de promesas, no:
ticks de la revolución,
implacable rocanrol
y un par de sienes ardientes que son todo el tesoro[2]
                        Esa atención (en el doble sentido de la palabra) y honestidad poco común en un músico de multitudes- está presente en toda la obra y la conducta del Indio.

                        Una poética desgarradora, esperpéntica, cruel y bella a la vez sólo puede surgir de la periferia del mundo, donde el dolor y la crueldad han experimentado todas sus formas; argentina es uno de los rincones que más ha sufrido el latigazo. El Indio es nuestro… Es nuestro Maradona del Rock, y por ese milagro que ejecuta la música, con menos errores que “el Diego”. Defender al Indio es defender esa esperanza sublime que caló en lo hondo de nuestros jóvenes, de nuestro laburantes, del pueblo que sabe amar y que sabe expresar su amor con sentido de liberación. Que no la consume,  que quede como un hecho estético, cultural no la hace menos noble, menos digna, menos buena[3]. Lo que habría que preguntarse, también, es a quién le corresponde que un hecho extraordinario de masas de la estética, de la poética y de la cultura, que se apoderó del alma de millones por el aroma y el sabor de la revolución, tome del mismo modo los cuerpos, salga del ‘templo’ del acontecimiento, gane las fábricas, gane los centros de estudio, gane las calles y se transforme en una verdadera revolución… ¿A quién le corresponde?...

                                               El que ve el fenómeno sólo como la creación subjetiva ‘afortunada’ de una banda de Rock no ve nada… Los redondos y el Indio fueron y son el canal de rebelión de los más sensibles de este suelo; son la vía de expresión revolucionaria cuando todos los canales están bloqueados. Eso es el Indio Solari; lo es en el marco de un sistema que enmugrece todo (el Indio no estará a salvo y no sólo porque alguien diga que es empresario[4]), hasta lo más noble que hemos tenido, como fue la lucha de los 30.000…. Todo lo que haya de criticable en el Indio no significa nada comparado con su obra magna de elevar la conciencia de millones con el aroma y el sabor de la revolución[5]Que alguien me diga si existe algo superior al anhelo de cambiar el mundo de hoy[6] y que a su vez se haya expresado mejor que en Los Redondos y el Indio. De esa ‘mística’ participó Walter Bulacio y por eso está muerto, es la cuota del crimen que se cobra el sistema en la figura de la aborrecida policía. El crimen de Walter como todos los crímenes contra la acción colectiva -sea de la música o del género que sea- tiene un único responsable, el degradante y decadente sistema y la mano de hierro de sus ejecutores:

Lo primero que dijo Del caño[7]el Indio es un empresario”… ¿Y Engels compañero trotskista no era empresario? El noble socialista era estrictamente empresario (el Indio estrictamente no), dueño de hilanderías que se extendían por dos ciudades alemanas y Mánchester en Inglaterra. La situación personal con que se encuentra o produce uno en este mundo sea de obrero, músico o empresario no lo hace a uno mejor ni peor… Decir “el Indio es un empresario” es lo mismo que callar que el intendente de Olavarría es del PRO, que la mafia empresaria que rodeó el campo achicó las salidas, que los provocadores del gobierno estaban agitando adentro, que ‘el entorno’ se alistó con el intendente y no con los músicos; que se redujo la infraestructura que estaba obligada por contrato, que incluía médicos, enfermeros, baños, etc. Etc.

                         La filosofía poética[8] del Indio se dialectiza; con la música penetra en el tejido sociológico sensible hecho de huesos, de carne y de sangre, pone en la piel herida el ‘narcótico’ que calma el dolor, graba en las pupilas la luz ilusoria de la liberación, saca a la mujer, al hombre, al joven del horizonte oscuro de la alienación y lo vuelve a la energía de su sol interior, disuelve en la fantasía las cadenas que le atan a la cotidiana explotación. Pero la dicha ilusoria del pueblo es la exigencia, la protesta estética de su dicha real
                        Decíamos ¿a quién le corresponde que un hecho extraordinario de masas de la estética, de la poética y de la cultura se transforme en una verdadera revolución?... En el Indio la poética es el vehículo que encarna con la rebelión de las masas, su transporte, la forma subjetiva del dolor objetivo, del sufrimiento real… En la izquierda (depositaria última y primera de las ilusiones del pueblo) la filosofía desaparece de la idea, la dialéctica, también, huye con la filosofía, y al desaparecer la dialéctica el pensamiento se hace prosaico y no puede empalmar con ese fenómeno vivo, real, transformador[9]; por un extraño  maleficio la idea se envilece y aparece con el rostro envidioso de la impotencia, que se torna más odioso en la boca de un joven, al que uno imagina más cerca de la energía liberadora de la música que en el cargo anestesiante de un diputado. El pensamiento impotente no puede menos que castrar porque es el reflejo de su situación de eunuco, ante el cuerpo vibrante y libre de la poética. El legado político de este fenómeno cultural no tiene heredero aún…

                        Las jóvenes y los jóvenes, l*s trabajador*s –principalmente l*s de izquierda- deben tomar nota. No ser parte de este fenómeno de la sensibilidad, de la energía y de la acción de millones es una contradicción para alguien que debe ser vanguardia, y un crimen político el no colaborar con su desarrollo y maduración. Para que las alas de la fantasía y el placer se apoderen del cuerpo sociológico de la nación; de los huesos, de la carne y de la sangre que necesita la revolución, las jóvenes, los jóvenes y l*s trabajador*s deben desatar el lastre castrante que les impide la deliberación y la acción.   
                                                                                  Colen Grant         marzo 2017



[1] A León Trotsky, también, se lo tildó de elitista, por su pluma refinada, sus gustos delicados… Aristócrata burgués, dijo de él Stalin, y sin embargo fue el hombre más amado por las masas desposeídas…
 
[2] Estrofa de “Juguetes perdidos”… Que más adelante grita “Este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene”.
[3] La obra del Indio es más pletórica, incisiva y profunda que todo lo que ha hecho el rock internacional de todas las épocas: si Los Redondos y el Indio hubiesen sido ingleses o norteamericanos serían la banda más universal de todos los tiempos.
 
[4] Ahí tendremos a los cacatúas de los medios amarillos y hasta algunos periodistas que posan de progres: los castrados de mente y espíritu, aquellos que no se animan ni a cantar…
 
[5] Yo me formé sociológicamente con Los Redondos y el Indio dice un ricotera y lo repiten otros, otros…
 
[6] El querido Walter Bulacio está muerto (y tantos otros más) no por culpa del Indio sino a pesar de él y sus preocupaciones por las almas y la vida de los pibes. Sin el Indio las penas hubiesen sido más amargas y sin consuelo.
 
[7] Ya un camarada de Del Caño había estigmatizado a “La Negra Poly y al Indio”; prácticamente culpándolos de la muerte de Walter Bulacio y de no haberse transformado en el abanderado en la lucha por el pibe de Bonzi. Walter está muerto porque se sumó a la revolución musical del Indio y Los Redondos. Para la policía y el sistema todos los seguidores del Indio son Walter Bulacio.
 
[8] Nietzsche había señalado a la música como el lenguaje de la voluntad dionisíaca de la naturaleza, como la universalidad liberadora del hombre, la expresión orgiástica de la naturaleza que el coro ditirámbico presenta en seres transfigurados (encantamiento). La Tragedia surge del coro trágico, del primitivo autorreflejo del hombre, que se transforma en  músico  poeta   danzarín   visionario.
 
[9] Es una situación que adquiere ribetes patológicos, como lo he señalado con relación al fenómeno – también, doblemente vivo- del levantamiento oligárquico contra el populismo. El que niegue que el populismo ha sido un fenómeno vivo, real de la política latinoamericana no ha entendido ni aprovechado de él nada… En el único momento que la izquierda tuvo algo vital “Frente de los trabajadores” del 85, el lado sensible de la cultura estuvo con nosotros: Fito Páez y Teresa Parodi se pronunciaron públicamente a favor. El Indio no tuvo esa suerte, las direcciones de izquierda están hoy muertas para la revolución.

4 comentarios:

  1. Interesante análisis. El indio admiraba mucho a Luca Prodan. Que le diria al indio este ultimo con respecto a lo ocurrido? Mejor no hablar de ciertas cosas?

    A que Frente de los trabajadores haces referencia sobre el final?

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    1. Mil disculpas mil: no entiendo cómo pudo pasarme no responder ¡de verdad lo siento! Fue en plena lucha luego de echar a los milicos asesinos ... año 85 con epicentro en Neuquén luego de una histórica huelga de la UOCRA, pero que recorrió todo el país...

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  2. Magistral análisis. Impecable. Felicitaciones por aplicar tan certeramente el bisturí. Saludos

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