‘Enfermedad’
populista - ‘Remedio’[1] de
Izquierda
¿Qué
hacer?
Por Colen C. Grant[i]
Lo primero que debiera hacerse antes de
realizar una crítica es RECONOCER al oponente… ¿Qué dice A en su brevísimo
artículo?
a) La
mercancía (…) no es un objeto material[2],
es una estructura portadora de un jeroglífico social que vehiculiza el modo en
que las relaciones sociales de producción se ocultan y desenvuelven.
b) Que esta
“estructura que no permite una derivación política inmediata (…) y por ello el
momento político del ¿Qué hacer? Es inevitable (…) que el FIT no parece
reconocer ese duelo y lo elude”
c) Que “la lucha de clases no existe de modo
natural y que hay que construirla políticamente sobre los antagonismos instituyentes que siempre
son contingentes… Que la “clase
hegemónica” no emana directamente de las relaciones sociales de producción
y que exige la articulación de una voluntad popular para construirla… Que la
izquierda no admite esta cuestión central y ello la torna testimonial y nunca una amenaza real contra el sistema”
d) Que por
los argumentos que citamos en el punto anterior –según Alemán- sería importante
reconocer aquellos aspectos del
kirchnerismo que fueron antagónicos y se plantearan una alianza crítica con
el mismo.
e) Reconoce
Alemán que el marxismo es “la filosofía irrebasable de nuestro tiempo” y que “el marxismo de nuestro época tiene su punto
de partida, el principio del problema no su solución, en el populismo de
izquierda”.
Queda
claro que el primer objetivo que se plantea Alemán es cómo se construye una
mayoría popular, capaz de gobernar en un sentido contrahegemónico, al poder
neoliberal. En segundo lugar como supera
el marxismo de nuestro tiempo el problema que significa esta salida populista…
Esto, también, es claro. Pocas veces he
leído a un intelectual ligado al peronismo que defina sin ‘contorsiones’ y de
modo sencillo (más allá de los errores y limitaciones políticas) algunas
cuestiones centrales en la lucha política de la izquierda con el populismo…
El
remedio
Invito
a releer con atención el artículo de A y que me digan sinceramente si algunos
de sus párrafos expresan arrogancia, propinan cachetazos, rayan en la ofensa
gratuita, nos indica a los ‘izquierdistas’ lo que debemos leer, pensar y hacer para interpretar y transformar el mundo (¿?),
como afirma Grüner…
Extraño
modo de polemizar con alguien a quien al comienzo le tributa gratitud y,
además, lo coloca políticamente del mismo lado. Creo que fabrica, distancia en
los métodos al adversario para ocultar (¿inconscientemente?) que tiene –como
veremos- un emparentamiento político de fondo… Del método de G y sus
consecuencias diremos mucho, más adelante. Pero ahora vayamos al contenido,
porque si en el método hay un destrato hacía A en el contenido filo/político del artículo; que es el aspecto donde la
teoría de Marx es más rigurosa y profunda [la ciencia se disuelve en la
filosofía y la filosofía se disuelve en la ciencia: el socialismo será
científico o no será, sentenció Marx], prácticamente
le concede todo al intelectual kirchnerista, digerido con una excesiva
dosis de chocolate y en base a sobrentendidos.
Cuando
G aborda el tema de las estructuras con relación a las acciones concretas
enreda sus juicios con las definiciones de A: primero le concede que entre la
estructura y las acciones existe una trama de mediaciones compleja “nada que
objetar” y hasta elogia al peronismo de la resistencia… A no desconoce los
objetivos del marxismo, él se coloca en
el populismo como antesala de los objetivos del marxismo de nuestro tiempo
(según sus propias palabras), inclusive ve
al populismo como un problema a resolver para lograr la emancipación, no una
solución. Qué sentido tiene la queja de Grüner sobre los populismos
renunciantes contra la irrenunciable postura anticapitalista: los populismos jamás fueron, son ni serán
renunciantes porque nunca se propusieron otra cosa. Alcanza con decir
populismo… Son lo que son (no se puede pedir peras al olmo)… Pedirlas es una
forma de abrir expectativas sobre la naturaleza del populismo u obscurecer el
debate –reparen- lo dice G no A…
El enredo de juicios y
definiciones –no su cabezota- le impide a G entender el sentido de las proposiciones
de A… De un psicoanalista puede entenderse que la palabra duelo signifique
pérdida, pero en el marco de las definiciones filo/políticas de A debiera
entenderse que está usada en el sentido de desafío, para resolver el problema
de la construcción de una “clase hegemónica”. Las comillas dobles (aunque mal usadas: debieran ser comillas
simples, como señalo en el pie de página) indican
que habla en sentido figurado: si asociamos con el resto del artículo (algo
que G no hace) vemos que esa “clase hegemónica” no es la clásica del marxismo
sino la articulación de la voluntad popular para gobernar en sentido
contrahegemónico, o sea el populismo renunciante (algo que G reconoce)…
“La lucha de clases no
existe de modo natural al interior del capital, hay que construirla”, dice A y
agrega “la clase hegemónica no emana directamente de las relaciones sociales de
producción”… Qué responde G ante este sinsentido de A[3]: “Más
chocolate”… “Pero claro que sí, Alemán” (pedantería academicista y
desconocimiento básico de las ideas centrales de Marx).
Podemos entender que
“clase hegemónica” en el lenguaje populista es sólo la articulación de la
voluntad popular para ganarle la pulseada al poder neoliberal, o sea una salida
populista; jamás podemos concederle que “la lucha de clases no emana de las
relaciones sociales de producción”, porque negaríamos la a del abc del
pensamiento de Marx, como señalamos en el pie de página…
G hace algo pero aún;
primero acusa a Alemán que “habla de la construcción de una clase hegemónica,
pero evita decirnos prolijamente cual es”...
Quien haya leído el breve artículo de A se dará cuenta que esto no es verdad…
Por eso el mismo G dice que “es una
petición de principios injusta”…
¿El izquierdista G nos
dice cuál es la clase hegemónica?... Veremos que –en un mar de ‘contorsiones’
conceptuales- desprolijamente evita
decirnos cual es… Nada tiene que ver “el análisis concreto de la situación
concreta” de Lenin, ni el en sí ni para sí de Georg Lukács[4]. En
este punto que es nodal del debate G disuelve su postura en un mar de
contradicciones donde, primero, niega lo
que se supone quiere afirmar “no hay
en el marxismo un “sujeto” ontológicamente preformado (…) el proletariado
pasa por ser tal sujeto en las vulgatas dogmáticas o las burlas de la derecha
(…) se constituye como tal (…) cuando ya no tiene sentido hablar de
proletariado”… Disuelve lo que debiera ser y afirma lo que no es “el sujeto del marxismo es un proceso
histórico, que se llama lucha de clases”… No puedo evitar preguntarme
¿habla en serio? ¿Un sujeto sin entidad real? ¿Es Materialismo Histórico o
“Modernidad líquida” a lo Zygmunt Bauman?... ¿Quiénes contienden
desde la revolución industrial hasta nuestros días?... G ha transformado una
interesante proposición populista en un problema y confusión de izquierda…
Es cierto que la figura original tanto de
la burguesía como del proletariado ha cambiado: la burguesía se tornó
imperialista, el trust, las corporaciones, la fase monopólica y las
multinacionales cambiaron el rostro del capital fabril del Siglo XIX; la figura
del obrero del carbón, del hierro, del acero o de los grandes mecanos textiles
se diluye en la figura pulcra de los trabajadores disciplinados[5] ante
la robótica, la informática o la telemática, en una forma ampliada e infinita
de la producción de mercancías, que son esencialmente objetos materiales y
no ‘estructuras’ ideales (fetichismo de la mercancía) como A afirma y G le
concede. Las figuras tanto de la burguesía como la de los trabajadores ha
cambiado, pero los dos polos se expanden antagónicos como trabajo asalariado
y capital[6],
esto es la dialéctica en la historia. Los dos escritos muestran no haber
entendido nada del significado de las clases ni del fetichismo de la mercancía.
El carácter fantasmagórico de la mercancía (fetichismo), no su naturaleza real,
material, deviene de la índole múltiple y contradictoria que adopta su figura
en tanto función del valor de cambio/valor de uso/precio/ganancia (dicho en muy
pocas palabras)…
El proletariado, ese que para G existe
sólo a la hora de su entierro… ¿Mutó o no existe? ¿Si la figura de la burguesía
se diluyó, el capital no se concentra de un modo, este sí,
apabullante/sofocante?… ¿Y la masa trabajadora, productora de mercancías
bien reales con fetiches o sin fetiches no se extiende por el globo, también,
apabullante? ¿No se cumplen de modo abrumador las tendencias que Marx
sentenció en su obra?... Pensemos en el
sudeste asiático donde se han levantado en las últimas décadas metrópolis
infernales con millones de operarios asalariados, y en China… El occidente
debilitado sigue teniendo su peso, es por su debilitamiento (Europa/EEUU) que
destrozan el medio oriente y de ahí la fase disruptiva que transitan, que
llevará a Europa y EEUU a la desintegración… América Latina se ha fortalecido,
Sao Paulo que en la década del 50 era un caserío hoy es, también, una
metrópolis infernal; pero este desarrollo que ya lleva nada más ni nada
menos que siete décadas pos segunda guerra tiene como correlato una masa de
asalariados infernal ¿que son la mayoría de los siete mil millones de
habitantes del planeta?... Dice Marx, en “La ideología alemana”: “este desarrollo universal de las fuerzas productivas lleva consigo
un intercambio universal de los
hombres, en virtud de lo cual, por una parte, el fenómeno de la masa “desposeída” se produce simultáneamente en todos los pueblos
(competencia general), haciendo que cada uno de ellos dependa de las
conmociones de los otros y, por último, instituye a individuos histórico-universales, empíricamente
mundiales, en vez de individuos locales”…
Las sociedades (comunidades políticas) tanto
como las ciencias (comunidades científicas) sólo cambian mediante la revolución. Esto lo dejó claro Marx para
la sociedad en general (en eso consiste la “filosofía irrebasable de nuestro
tiempo”) y lo ha confirmado en sentido especial para la ciencia THOMAS SAMUEL
KUHN[7]
con su extraordinaria y mundialmente famosa obra “La Estructura de las
Revoluciones Científicas”…
El mundo del capital ha tenido incontables rebeliones pero
triunfos revolucionarios -luego de la “Comuna de París”- sólo en
Rusia-China-Cuba… La que mayor promesa ofrecía quedó aislada; sobre esa
realidad brotó el monstruo burocrático que llevó a la restauración del capital[8].
El alarde de erudición[9]
(toda una contradicción para quien comenzó hablando de modestia[10]:
ni en los términos ni en la economía del lenguaje [escribió 13 páginas para
responder a 1 y media] exhibe modestia alguna) diluye los problemas centrales
que A plantea en su breve y modesto artículo.
G plantea como una condena el ciclo de REPETICIÓN de salida no
revolucionaria ante las crisis históricas argentinas.
FRONDIZI-ILLIA-CAMPORA-ALFONSIN-FREPASO y el KIRCHNERISMO… Estos ciclos no son simples nombres renunciantes sino
que tienen como telón de fondo la sangre
y el hambre de millones (aquí hay que poner la firmeza en el debate: ¿o
queremos continuar los ciclos de repeticiones?) ¿Cuál es la responsabilidad que le cabe a la izquierda en estos
ciclos de repeticiones? No necesitamos hacer larga historia (¿cómo actuó ante
el peronismo del 45, por ejemplo?). Analicemos la acción real de lucha, no la de los militantes de base sino la que involucra la decisión de partido:
¿Qué hizo la izquierda frente a la rebelión de los exponentes de la oligarquía
que se extendió desde marzo a julio del 2008 ¡marzo a julio! Donde los exponentes de lo más concentrado de los
pools de siembra y la oligarquía encabezados por Miguens SRA-LLambías CRA-
Gioino CONINAGRO y el degradado Buzzi de FAA, que en alianza con las patronales
del transporte desabastecían las ciudades, tiraban la leche y cortaban las rutas.
El 14 de marzo de 2008, las asociaciones empresarias extendieron la medida de
fuerza disponiendo la ubicación de
piquetes de terratenientes en diversos puntos estratégicos del país, para
bloquear las principales carreteras y vías férreas e impedir el transporte de
alimentos hacia la población de las grandes ciudades. Los cortes comenzaron
al sur de Santa Fe, norte de la provincia de Buenos Aires y Córdoba Capital
(centros del poder de la oligarquía): “nos
pintamos la cara para la guerra” decían al modo del fascista Alfredo
Luis de Angeli que -al son de los que rodeaban Olivos- rehabilitó al
dictador Videla… Este fue el escenario en el que la izquierda se cruzó de
brazos (ver mi análisis del ‘conflicto del campo’)[11],
en el mejor de los casos (PTS-PO) y en el peor se enroló directamente con los
golpistas oligarcas (MST/PTP)…
A propósito del ¿Qué hacer? Qué dijo Lenin ante un gobierno del
tipo renunciante como los que señala G:
Lenin
afirmó que la táctica de la “oposición
leal” era justa en lo fundamental, explicándola como un compromiso, que es verdaderamente necesario
y debe consistir en renunciar durante
cierto tiempo a las tentativas de derrocar por la violencia a un gobierno que cuenta con la confianza de la
mayoría de los obreros urbanos (…) para que el comunismo siga ganando a las
masas proletarias tiene magna
importancia, desde el punto de vista del desarrollo de la dictadura del
proletariado, una situación en la que la
libertad política pueda ser utilizada de modo ilimitado y la democracia
burguesa no pueda actuar como dictadura del capital (…) ante el intento de derrocamiento militar
del Gobierno Provisional de Kerensky en Rusia en agosto de 1917. Los
bolcheviques hicieron un bloque militar con las fuerzas de Kerensky, pero se opusieron a cualquier apoyo político al
gobierno[12]
(Lenin La
enfermedad infantil del ‘izquierdismo’ en el comunismo – abril/mayo de 1920).
En agosto
¡a menos de dos meses de tomar el poder! los
bolcheviques hicieron un bloque militar con Kerensky[13] contra
Kornílov (el Videla ruso)… La izquierda no hizo siquiera un gesto ante Néstor
Kirchner (el Kerensky argentino) frente a la korniloviada oligárquica… Pero
claro ¿Cómo hacemos estas comparaciones tan fuera de época? Si se quiere hablar
de lucha de clases en serio hay que hablar de los momentos en serio de la
historia y no de pavadas ‘líquidas’ que eluden fijar una sólida posición… La izquierda perdió la influencia que
habría tenido sobre los millones de jóvenes y obreros que simpatizaron con los
K, que recrearon la vieja ilusión con el populismo que tuvo su cenit con Evita
y Perón: eso es políticamente criminal. G reproduce teóricamente ese crimen
frente al intelectual K, esto es real, lo demás es vana palabrería academicista
irreal. Alemán es demasiado generoso con la izquierda
cuando dice que es testimonial…
Que no se engañe Grüner, las direcciones de izquierda (son las que
mandan) no tienen los brazos abiertos
para nadie, ni siquiera para sus propios militantes ¡Expropian sistemáticamente
el derecho y la necesidad de la deliberación colectiva de la base luchadora,
fragmentan para evitar cualquier acción directa real. Esa función de una dirección revolucionaria no se sustituye con la
acción de los militantes de base[14] ¿no
es ese el triste espectáculo faccionalista y conservador que expresan las
direcciones del FIT? ¿No llevan, inclusive, a una competencia aislada y
destructiva entre los militantes privados de un espacio donde poder aquilatar
la certeza o error de la línea que expresan cada uno de sus líderes?... ¿No es
claro que es el miedo del burócrata a perder su lugar el que impide toda unión deliberativa para la acción común?[15]
Del mismo modo que la inacción frente a cada crisis de los populismos
renunciantes, les evita enfrentar una
lucha por la situación del poder que pondría en riesgo su propio y mezquino
poder[16].
Los militantes, los intelectuales y todos luchadores honestos y
reflexivos debemos comprender que necesitamos
la deliberación y acción colectiva tanto para las luchas cotidianas
(‘teatro’ de ensayo, aprendizaje y conquistas) como para intervenir en las crisis de poder, para evitar las salidas
renunciantes que pagamos con sangre, dolor y lágrimas, siempre los de abajo. Las
crisis que se avecinan pondrán a la orden del día la acción directa de las
masas en contraste con el accionar representativo y conservador de las
direcciones de izquierda. La militancia
luchadora debe dar el ejemplo en todas las organizaciones obreras -empezando
por las de izquierda- si no con qué autoridad pediremos a los trabajadores
terminar con la burocracia en los sindicatos, si en ‘casa’ toleramos las peores
‘burocratiadas’[17]… Hay que sanear las organizaciones de
trabajadores, nos va la vida en ello ¡Los derechos no se reclaman, se deben
tomar! Con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes!
Colen C.
Grant, febrero 2017
[1] las comillas simples se usan para destacar alguna palabra o
expresión en sentido figurado, para señalar nombres que no son correctos o no
son apropiados para el objeto que se desea expresar, para indicar la intención
irónica del empleo de una palabra o para un texto ya entrecomillado: los dos
autores usan las comillas dobles -que deben usarse para una cita textual- y eso
confunde.
[2] En negritas o itálicas irán
nuestros énfasis. Cuando correspondan al autor se hará la aclaración.
[3] Para que habrá afirmado
Marx “toda la historia de la humanidad (a excepción del Comunismo
Primitivo: etapa paleolítica de la especie que estudia todo escolar de
secundaria) es la historia de la lucha de clases… La tesis genial de la “Introducción a la crítica de la economía
política” que sirve de base (según palabras de Marx) para vertebrar todo su
trabajo, afirma “en la producción social de su existencia los hombres contraen determinadas
relaciones de producción al margen de su voluntad”.
De las relaciones sociales de
producción brota casi exclusivamente la lucha de clases, porque esas
relaciones –según Marx- constituyen la
expresión jurídica que vincula a las clases sociales: amo/esclavo,
señor/siervo, obrero/patrón. Todo brota de la producción, de las fuerzas
productivas, del trabajo: las clases (sujetos históricos), las mercancías, etc.
Lo que expresa A es sólo idealismo y voluntarismo absurdo.
[4] Mucho menos la pléyade de
personajes que (salvo honrosas excepciones) hundieron en el barro del
escepticismo y en algunos casos de la inmoralidad y la estafa el nombre y las
ideas de Marx; está para probarlo el “periplo” de Horkheimer y Adorno, quienes
se fueron con los fondos del Instituto
de Fráncfort para asegurarse en el exilio el mejor pasar (Ver el extraordinario
trabajo de
Wiggershaus, Rolf
([1986] 2010) La Escuela de Fráncfort,
Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, Argentina.
[5] Cuando G afirma que esta etapa significa “el colmo de la alienación” tampoco sabe lo que dice. Marx afirmó
que la tecnología mecánica en la revolución industrial aporta inteligencia a la
máquina y ‘estupidiza’ la vida humana, pero -movimiento dialéctico mediante- es
tanta la inteligencia de la máquina que obliga al sujeto humano a sutiles
conocimientos para poder asociarse a ella. La
tecnología mecánica atrofió los sentidos humanos, la electrónica los ‘desatroficia’. Así como Lenin dijo que el
monopolio es un monumento en honor al socialismo; la electrónica es la función que el capital rinde a la sensibilidad
humana, como forma preparatoria del ‘hombre nuevo’ que le sucederá o en
palabras de Bertolt Brecht “el tributo
que el vicio rinde a la virtud”.
[6] “la propiedad privada empuja por
sí misma, en su movimiento económico, a su propia disolución, pero sólo por
medio de un desarrollo independiente de ella, inconsciente, contrario a su
voluntad, condicionado por la naturaleza misma de la cosa; sólo en cuando
engendra a los trabajadores como trabajadores, a la miseria consciente de su
miseria espiritual y física, consciente de su deshumanización y, por tanto,
como deshumanización que se supera a sí misma. Los trabajadores ejecutan la sentencia que la propiedad privada pronuncia
sobre sí misma al crear a los trabajadores, del mismo modo que ejecuta la
sentencia que el trabajo asalariado pronuncia sobre sí mismo, a engendrar la
riqueza ajena y la miseria propia” (Marx: “La sagrada familia y otros
escritos filosóficos de la primera época”: 101)
[7] Recomiendo a la
militancia la lectura de esta importante obra (junto a “La revolución
copernicana”, del mismo autor), con especial
cuidado en su capítulo IX “Naturaleza y necesidad de las revoluciones
científicas” porque reinstala en el seno de las ciencias duras la idea de
leyes de la historia, tan caras al pensamiento de Marx y Engels.
[8] Trotsky lo había anticipado en el tan temprano 1929 desde su exilio en
Prinkipo (Turquía): Las
fuerzas productivas de la sociedad capitalista rebasan desde hace mucho tiempo las fronteras nacionales. La guerra
imperialista fue una de las manifestaciones de esta crisis. La sociedad
socialista debe representar ya de por sí, desde el punto de vista de la técnica
de la producción, una etapa de progreso respecto del capitalismo. Proponerse como fin la edificación de una
sociedad socialista nacional y
cerrada, equivaldría, a pesar de
todos los éxitos temporales, a
retrotraer las fuerzas productivas deteniendo incluso la marcha del capitalismo.
Intentar, a despecho de las condiciones geográficas, culturales e históricas
del desarrollo del país, que forma parte de la colectividad mundial, realizar la proporcionalidad intrínseca de
todas las ramas de la economía en los mercados nacionales, equivaldría a perseguir
una utopía reaccionaria (Trotsky “La
revolución permanente” [1929] 1982: 9-10).
[9] Evito contestarle a G sobre sus digresiones lacanianas (LACAN: otro de los impostores, para el que
recomiendo el sano libro de SOKAL Y BRICMONT “Imposturas intelectuales”)
para no aburrir al lector: quizá sea motivo para otro artículo…
[10] Este artículo no habla en nombre de ninguna modestia sino en nombre de
la prepotencia del trabajo, el estudio y la militancia, de los que nos
encontramos entre los que hemos puesto el cuerpo en cada calle, en cada corte
de ruta y en cada piquete, ofreciendo la vida y perdiéndola como nuestro
compañero Carlos Fuentealba, Kosteki, Santillán, Teresa Rodríguez- Víctor
Choque y tantos otros…
[12] ¿Vieron izquierdistas que se puede ¡es Lenin el que habla!, se puede hacer un bloque ¡golpear
juntos/marchar separados! Y al mismo
tiempo negar todo apoyo político… Era mejor Kerensky que Néstor o Cristina
(también era abogado), por supuesto que no, fue más pusilánime y entregador…
Grüner frente
a Alemán, en otro contexto, me hace acordar a Galazo frente a Altamira… Galazo
le reclamó y le recordó al ‘trotskysta’ el ¡golpear juntos marchar separados!
Algo que hizo el autor de este artículo con anterioridad.
[13] ¿Habrían llegado los bolcheviques al poder sin ese bloque contra la derecha golpista? Uh se dirá que es contra
fáctico decir esto y bla bla… Pero cualquiera que razone un poco se dará cuenta
que no. Los millones de obreros hubiesen desconfiado de una organización obrera
que se cruza de brazos ante un golpe criminal.
[14] Fui quién en el 85 (como Secretario general de los estatales) propuso
el nombre del frente entre el MAS y el PO “Frente
de los trabajadores y la izquierda” (el
método asambleario y de deliberación colectiva imperó durante todo el debate
entre el PO y el MAS, fue en la UOCRA de Neuquén, acompañado por toda la
Comisión Directiva, ATEN capital, La Asoc Arg. De Actores, etc.: ambiente febril, colectivo, insustituible
para extraer lecciones de acción política. Las lecciones políticas no se
aprenden cabalmente en los libros) el cambio que inicio el PO con el
morenismo en el 92 (frentes de cúpulas,
como el actual FIT) me llevó a la crítica interna que terminó con mi expulsión.
[15] No han podido protagonizar un solo congreso abierto y unido de la base
clasista, base que excede por largo la militancia orgánica de la izquierda. Los
que expresamos esa línea fuimos sistemáticamente expulsados. A lo más que han
llegado es a “copar una cancha”… El
militante asiste como en un partido de futbol ‘viendo pasar la pelota’ pero sin
intervención ninguna. La cancha de los luchadores es la calle y el lugar
colectivo es la asamblea o el congreso obrero, algo que se impondrá por la vía
de los hechos…
[16] Alemán no sabe lo que dice cuando habla de que la izquierda elude el
¿Qué hacer? No señor, el ¿Qué hacer? La izquierda lo aprendió de memoria, allí
Lenin teoriza acerca de la construcción del partido revolucionario: en la Argentina hasta la
última ‘agrupacioncita’ gremial sabe construir la organización, es casi un
vicio. Lo que no han aprendido ni aprehendido es ¿Qué hacer? Con esa
organización. La organización en sí
misma –como lo supo afirmar Trotsky- es
el leitmotiv del burócrata: ahí está la renta del dirigente, el lugar de
privilegio, etc. etc. Esto se vio en su forma más envilecida cuando la
izquierda y la burocracia sindical se anotaron como gestores de los planes sociales reteniéndoles el diezmo a los
desocupados y en el caso de ATE supe que hasta el 20 % les retenían a l*s
compañer*s. ¿En qué momento [a excepción del 89 en que fuimos presos la DN de
PO y la de DR Neuquén de PO] ha tensado la lucha por el poder la izquierda? Son
más de 30 años ‘construyendo el partido’…
[17] ¿Qué haríamos en un sindicato si se expulsa a un compañero sólo por
criticar a la dirección: en la izquierda
esta degeneración burocrática ha sido y es moneda corriente: las organizaciones de trabajadores
-gremiales y políticas- son nuestras,
mucho más de los que ‘estamos afuera’
por haber defendido la democracia obrera: ¡llegará el momento de nuestra
restitución! Sólo el que está carcomido por la naturalización burocrática
puede creer que las organizaciones obreras tienen dueños y que esos dueños
estarán siempre en el poder: eso es no tener la más mínima confianza en los
trabajadores y en su porvenir.
[i] Profesor en Historia/Doctorando
en la UBA.
Varias veces
candidato a diputado por la izquierda de Neuquén.
En distintas
oportunidades congresal gremial (incluyendo el congreso intersindical de la
Patagonia).
Militante y
miembro de la Dirección Regional Neuquén del MAS en la década del 80.
Militante y
miembro de la Dirección regional Neuquén del PO desde mediados de los 80 a
mediados de los 90.
Actualmente se
dedica a la docencia e investigación, a la actividad política y gremial.
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