martes, 14 de febrero de 2017

¿Que Hacer?


‘Enfermedad’ populista - ‘Remedio’[1] de Izquierda

¿Qué hacer?

Por Colen C. Grant[i]

 La ‘enfermedad’

Lo primero que debiera hacerse antes de realizar una crítica es RECONOCER al oponente… ¿Qué dice A en su brevísimo artículo?

a)      La mercancía (…) no es un objeto material[2], es una estructura portadora de un jeroglífico social que vehiculiza el modo en que las relaciones sociales de producción se ocultan y desenvuelven.

b)      Que esta “estructura que no permite una derivación política inmediata (…) y por ello el momento político del ¿Qué hacer? Es inevitable (…) que el FIT no parece reconocer ese duelo y lo elude”

c)      Que “la lucha de clases no existe de modo natural y que hay que construirla políticamente sobre los antagonismos instituyentes que siempre son contingentes… Que la “clase hegemónica” no emana directamente de las relaciones sociales de producción y que exige la articulación de una voluntad popular para construirla… Que la izquierda no admite esta cuestión central y ello la torna testimonial y nunca una amenaza real contra el sistema

d)      Que por los argumentos que citamos en el punto anterior –según Alemán- sería importante reconocer aquellos aspectos del kirchnerismo que fueron antagónicos y se plantearan una alianza crítica con el mismo.

e)      Reconoce Alemán que el marxismo es “la filosofía irrebasable de nuestro tiempo” y que “el marxismo de nuestro época tiene su punto de partida, el principio del problema no su solución, en el populismo de izquierda”.

            Queda claro que el primer objetivo que se plantea Alemán es cómo se construye una mayoría popular, capaz de gobernar en un sentido contrahegemónico, al poder neoliberal. En segundo lugar como supera el marxismo de nuestro tiempo el problema que significa esta salida populista… Esto, también, es claro.  Pocas veces he leído a un intelectual ligado al peronismo que defina sin ‘contorsiones’ y de modo sencillo (más allá de los errores y limitaciones políticas) algunas cuestiones centrales en la lucha política de la izquierda con el populismo…

El remedio

            Invito a releer con atención el artículo de A y que me digan sinceramente si algunos de sus párrafos expresan arrogancia, propinan cachetazos, rayan en la ofensa gratuita, nos indica a los ‘izquierdistas’ lo que debemos leer, pensar y hacer para interpretar y transformar el mundo (¿?), como afirma Grüner…

            Extraño modo de polemizar con alguien a quien al comienzo le tributa gratitud y, además, lo coloca políticamente del mismo lado. Creo que fabrica, distancia en los métodos al adversario para ocultar (¿inconscientemente?) que tiene –como veremos- un emparentamiento político de fondo… Del método de G y sus consecuencias diremos mucho, más adelante. Pero ahora vayamos al contenido, porque si en el método hay un destrato hacía A en el contenido filo/político del artículo; que es el aspecto donde la teoría de Marx es más rigurosa y profunda [la ciencia se disuelve en la filosofía y la filosofía se disuelve en la ciencia: el socialismo será científico o no será, sentenció Marx], prácticamente le concede todo al intelectual kirchnerista, digerido con una excesiva dosis de chocolate y en base a sobrentendidos.

            Cuando G aborda el tema de las estructuras con relación a las acciones concretas enreda sus juicios con las definiciones de A: primero le concede que entre la estructura y las acciones existe una trama de mediaciones compleja “nada que objetar” y hasta elogia al peronismo de la resistencia… A no desconoce los objetivos del marxismo, él se coloca en el populismo como antesala de los objetivos del marxismo de nuestro tiempo (según sus propias palabras), inclusive ve al populismo como un problema a resolver para lograr la emancipación, no una solución. Qué sentido tiene la queja de Grüner sobre los populismos renunciantes contra la irrenunciable postura anticapitalista: los populismos jamás fueron, son ni serán renunciantes porque nunca se propusieron otra cosa. Alcanza con decir populismo… Son lo que son (no se puede pedir peras al olmo)… Pedirlas es una forma de abrir expectativas sobre la naturaleza del populismo u obscurecer el debate –reparen- lo dice G no A…

            El enredo de juicios y definiciones –no su cabezota- le impide a G entender el sentido de las proposiciones de A… De un psicoanalista puede entenderse que la palabra duelo signifique pérdida, pero en el marco de las definiciones filo/políticas de A debiera entenderse que está usada en el sentido de desafío, para resolver el problema de la construcción de una “clase hegemónica”. Las comillas dobles (aunque mal usadas: debieran ser comillas simples, como señalo en el pie de página) indican que habla en sentido figurado: si asociamos con el resto del artículo (algo que G no hace) vemos que esa “clase hegemónica” no es la clásica del marxismo sino la articulación de la voluntad popular para gobernar en sentido contrahegemónico, o sea el populismo renunciante (algo que G reconoce)…

            “La lucha de clases no existe de modo natural al interior del capital, hay que construirla”, dice A y agrega “la clase hegemónica no emana directamente de las relaciones sociales de producción”… Qué responde G ante este sinsentido de A[3]: “Más chocolate”… “Pero claro que sí, Alemán” (pedantería academicista y desconocimiento básico de las ideas centrales de Marx).

            Podemos entender que “clase hegemónica” en el lenguaje populista es sólo la articulación de la voluntad popular para ganarle la pulseada al poder neoliberal, o sea una salida populista; jamás podemos concederle que “la lucha de clases no emana de las relaciones sociales de producción”, porque negaríamos la a del abc del pensamiento de Marx, como señalamos en el pie de página…

            G hace algo pero aún; primero acusa a Alemán que “habla de la construcción de una clase hegemónica, pero evita decirnos prolijamente cual es”... Quien haya leído el breve artículo de A se dará cuenta que esto no es verdad… Por eso el mismo G dice que “es una petición de principios injusta”… 

            ¿El izquierdista G nos dice cuál es la clase hegemónica?... Veremos que –en un mar de ‘contorsiones’ conceptuales- desprolijamente evita decirnos cual es… Nada tiene que ver “el análisis concreto de la situación concreta” de Lenin, ni el en sí ni para sí de Georg Lukács[4]. En este punto que es nodal del debate G disuelve su postura en un mar de contradicciones donde, primero, niega lo que se supone quiere afirmarno hay en el marxismo un “sujeto” ontológicamente preformado (…) el proletariado pasa por ser tal sujeto en las vulgatas dogmáticas o las burlas de la derecha (…) se constituye como tal (…) cuando ya no tiene sentido hablar de proletariado”… Disuelve lo que debiera ser y afirma lo que no es “el sujeto del marxismo es un proceso histórico, que se llama lucha de clases”… No puedo evitar preguntarme ¿habla en serio? ¿Un sujeto sin entidad real? ¿Es Materialismo Histórico o “Modernidad líquida” a lo Zygmunt Bauman?... ¿Quiénes contienden desde la revolución industrial hasta nuestros días?... G ha transformado una interesante proposición populista en un problema y confusión de izquierda…

Es cierto que la figura original tanto de la burguesía como del proletariado ha cambiado: la burguesía se tornó imperialista, el trust, las corporaciones, la fase monopólica y las multinacionales cambiaron el rostro del capital fabril del Siglo XIX; la figura del obrero del carbón, del hierro, del acero o de los grandes mecanos textiles se diluye en la figura pulcra de los trabajadores disciplinados[5] ante la robótica, la informática o la telemática, en una forma ampliada e infinita de la producción de mercancías, que son esencialmente objetos materiales y no ‘estructuras’ ideales (fetichismo de la mercancía) como A afirma y G le concede. Las figuras tanto de la burguesía como la de los trabajadores ha cambiado, pero los dos polos se expanden antagónicos como trabajo asalariado y capital[6], esto es la dialéctica en la historia. Los dos escritos muestran no haber entendido nada del significado de las clases ni del fetichismo de la mercancía. El carácter fantasmagórico de la mercancía (fetichismo), no su naturaleza real, material, deviene de la índole múltiple y contradictoria que adopta su figura en tanto función del valor de cambio/valor de uso/precio/ganancia (dicho en muy pocas palabras)…

El proletariado, ese que para G existe sólo a la hora de su entierro… ¿Mutó o no existe? ¿Si la figura de la burguesía se diluyó, el capital no se concentra de un modo, este sí, apabullante/sofocante?… ¿Y la masa trabajadora, productora de mercancías bien reales con fetiches o sin fetiches no se extiende por el globo, también, apabullante? ¿No se cumplen de modo abrumador las tendencias que Marx sentenció en su obra?...  Pensemos en el sudeste asiático donde se han levantado en las últimas décadas metrópolis infernales con millones de operarios asalariados, y en China… El occidente debilitado sigue teniendo su peso, es por su debilitamiento (Europa/EEUU) que destrozan el medio oriente y de ahí la fase disruptiva que transitan, que llevará a Europa y EEUU a la desintegración… América Latina se ha fortalecido, Sao Paulo que en la década del 50 era un caserío hoy es, también, una metrópolis infernal; pero este desarrollo que ya lleva nada más ni nada menos que siete décadas pos segunda guerra tiene como correlato una masa de asalariados infernal ¿que son la mayoría de los siete mil millones de habitantes del planeta?... Dice Marx, en “La ideología alemana”: “este desarrollo universal de las fuerzas productivas lleva consigo un intercambio universal de los hombres, en virtud de lo cual, por una parte, el fenómeno de la masadesposeída” se produce simultáneamente en todos los pueblos (competencia general), haciendo que cada uno de ellos dependa de las conmociones de los otros y, por último, instituye a individuos histórico-universales, empíricamente mundiales, en vez de individuos locales”…

Las sociedades (comunidades políticas) tanto como las ciencias (comunidades científicas) sólo cambian mediante la revolución. Esto lo dejó claro Marx para la sociedad en general (en eso consiste la “filosofía irrebasable de nuestro tiempo”) y lo ha confirmado en sentido especial para la ciencia THOMAS SAMUEL KUHN[7] con su extraordinaria y mundialmente famosa obra “La Estructura de las Revoluciones Científicas”…

El mundo del capital ha tenido incontables rebeliones pero triunfos revolucionarios -luego de la “Comuna de París”- sólo en Rusia-China-Cuba… La que mayor promesa ofrecía quedó aislada; sobre esa realidad brotó el monstruo burocrático que llevó a la restauración del capital[8].

El alarde de erudición[9] (toda una contradicción para quien comenzó hablando de modestia[10]: ni en los términos ni en la economía del lenguaje [escribió 13 páginas para responder a 1 y media] exhibe modestia alguna) diluye los problemas centrales que A plantea en su breve y modesto artículo.

G plantea como una condena el ciclo de REPETICIÓN de salida no revolucionaria ante las crisis históricas argentinas. FRONDIZI-ILLIA-CAMPORA-ALFONSIN-FREPASO y el KIRCHNERISMO… Estos ciclos no son simples nombres renunciantes sino que tienen como telón de fondo la sangre y el hambre de millones (aquí hay que poner la firmeza en el debate: ¿o queremos continuar los ciclos de repeticiones?) ¿Cuál es la responsabilidad que le cabe a la izquierda en estos ciclos de repeticiones? No necesitamos hacer larga historia (¿cómo actuó ante el peronismo del 45, por ejemplo?). Analicemos la acción real de lucha, no la de los militantes de base sino la que involucra la decisión de partido: ¿Qué hizo la izquierda frente a la rebelión de los exponentes de la oligarquía que se extendió desde marzo a julio del 2008 ¡marzo a julio! Donde los exponentes de lo más concentrado de los pools de siembra y la oligarquía encabezados por Miguens SRA-LLambías CRA- Gioino CONINAGRO y el degradado Buzzi de FAA, que en alianza con las patronales del transporte desabastecían las ciudades, tiraban la leche y cortaban las rutas. El 14 de marzo de 2008, las asociaciones empresarias extendieron la medida de fuerza disponiendo la ubicación de piquetes de terratenientes en diversos puntos estratégicos del país, para bloquear las principales carreteras y vías férreas e impedir el transporte de alimentos hacia la población de las grandes ciudades. Los cortes comenzaron al sur de Santa Fe, norte de la provincia de Buenos Aires y Córdoba Capital (centros del poder de la oligarquía): “nos pintamos la cara para la guerra” decían al modo del fascista Alfredo Luis de Angeli que -al son de los que rodeaban Olivos- rehabilitó al dictador Videla… Este fue el escenario en el que la izquierda se cruzó de brazos (ver mi análisis del ‘conflicto del campo’)[11], en el mejor de los casos (PTS-PO) y en el peor se enroló directamente con los golpistas oligarcas (MST/PTP)…

A propósito del ¿Qué hacer? Qué dijo Lenin ante un gobierno del tipo renunciante como los que señala G:

Lenin afirmó que la táctica de la “oposición leal” era justa en lo fundamental, explicándola como un compromiso, que es verdaderamente necesario y debe consistir en renunciar durante cierto tiempo a las tentativas de derrocar por la violencia a un gobierno que cuenta con la confianza de la mayoría de los obreros urbanos (…) para que el comunismo siga ganando a las masas proletarias tiene magna importancia, desde el punto de vista del desarrollo de la dictadura del proletariado, una situación en la que la libertad política pueda ser utilizada de modo ilimitado y la democracia burguesa no pueda actuar como dictadura del capital (…) ante el intento de derrocamiento militar del Gobierno Provisional de Kerensky en Rusia en agosto de 1917. Los bolcheviques hicieron un bloque militar con las fuerzas de Kerensky, pero se opusieron a cualquier apoyo político al gobierno[12] (Lenin La enfermedad infantil del ‘izquierdismo’ en el comunismo abril/mayo de 1920).

En agosto ¡a menos de dos meses de tomar el poder! los bolcheviques hicieron un bloque militar con Kerensky[13] contra Kornílov (el Videla ruso)… La izquierda no hizo siquiera un gesto ante Néstor Kirchner (el Kerensky argentino) frente a la korniloviada oligárquica… Pero claro ¿Cómo hacemos estas comparaciones tan fuera de época? Si se quiere hablar de lucha de clases en serio hay que hablar de los momentos en serio de la historia y no de pavadas ‘líquidas’ que eluden fijar una sólida posición… La izquierda perdió la influencia que habría tenido sobre los millones de jóvenes y obreros que simpatizaron con los K, que recrearon la vieja ilusión con el populismo que tuvo su cenit con Evita y Perón: eso es políticamente criminal. G reproduce teóricamente ese crimen frente al intelectual K, esto es real, lo demás es vana palabrería academicista irreal.  Alemán es demasiado generoso con la izquierda cuando dice que es testimonial…

Que no se engañe Grüner, las direcciones de izquierda (son las que mandan) no tienen los brazos abiertos para nadie, ni siquiera para sus propios militantes ¡Expropian sistemáticamente el derecho y la necesidad de la deliberación colectiva de la base luchadora, fragmentan para evitar cualquier acción directa real. Esa función de una dirección revolucionaria no se sustituye con la acción de los militantes de base[14] ¿no es ese el triste espectáculo faccionalista y conservador que expresan las direcciones del FIT? ¿No llevan, inclusive, a una competencia aislada y destructiva entre los militantes privados de un espacio donde poder aquilatar la certeza o error de la línea que expresan cada uno de sus líderes?... ¿No es claro que es el miedo del burócrata a perder su lugar el que impide toda unión deliberativa para la acción común?[15] Del mismo modo que la inacción frente a cada crisis de los populismos renunciantes, les evita enfrentar una lucha por la situación del poder que pondría en riesgo su propio y mezquino poder[16].

Los militantes, los intelectuales y todos luchadores honestos y reflexivos debemos comprender que necesitamos la deliberación y acción colectiva tanto para las luchas cotidianas (‘teatro’ de ensayo, aprendizaje y conquistas) como para intervenir en las crisis de poder, para evitar las salidas renunciantes que pagamos con sangre, dolor y lágrimas, siempre los de abajo. Las crisis que se avecinan pondrán a la orden del día la acción directa de las masas en contraste con el accionar representativo y conservador de las direcciones de izquierda. La militancia luchadora debe dar el ejemplo en todas las organizaciones obreras -empezando por las de izquierda- si no con qué autoridad pediremos a los trabajadores terminar con la burocracia en los sindicatos, si en ‘casa’ toleramos las peores ‘burocratiadas’[17]Hay que sanear las organizaciones de trabajadores, nos va la vida en ello ¡Los derechos no se reclaman, se deben tomar! Con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes!

Colen C. Grant, febrero 2017


[1] las comillas simples se usan para destacar alguna palabra o expresión en sentido figurado, para señalar nombres que no son correctos o no son apropiados para el objeto que se desea expresar, para indicar la intención irónica del empleo de una palabra o para un texto ya entrecomillado: los dos autores usan las comillas dobles -que deben usarse para una cita textual- y eso confunde.
 
[2]  En negritas o itálicas irán nuestros énfasis. Cuando correspondan al autor se hará la aclaración.
[3] Para que habrá afirmado Marx “toda la historia de la humanidad (a excepción del Comunismo Primitivo: etapa paleolítica de la especie que estudia todo escolar de secundaria) es la historia de la lucha de clases… La tesis genial de la “Introducción a la crítica de la economía política” que sirve de base (según palabras de Marx) para vertebrar todo su trabajo, afirma “en la producción social de su existencia los hombres contraen determinadas relaciones de producción al margen de su voluntad”.
De las relaciones sociales de producción brota casi exclusivamente la lucha de clases, porque esas relaciones –según Marx- constituyen la expresión jurídica que vincula a las clases sociales: amo/esclavo, señor/siervo, obrero/patrón. Todo brota de la producción, de las fuerzas productivas, del trabajo: las clases (sujetos históricos), las mercancías, etc. Lo que expresa A es sólo idealismo y voluntarismo absurdo.
 
[4] Mucho menos la pléyade de personajes que (salvo honrosas excepciones) hundieron en el barro del escepticismo y en algunos casos de la inmoralidad y la estafa el nombre y las ideas de Marx; está para probarlo el “periplo” de Horkheimer y Adorno, quienes se  fueron con los fondos del Instituto de Fráncfort para asegurarse en el exilio el mejor pasar (Ver el extraordinario trabajo de Wiggershaus, Rolf ([1986] 2010) La Escuela de Fráncfort, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, Argentina.
 
[5] Cuando G afirma que esta etapa significa “el colmo de la alienación” tampoco sabe lo que dice. Marx afirmó que la tecnología mecánica en la revolución industrial aporta inteligencia a la máquina y ‘estupidiza’ la vida humana, pero -movimiento dialéctico mediante- es tanta la inteligencia de la máquina que obliga al sujeto humano a sutiles conocimientos para poder asociarse a ella. La tecnología mecánica atrofió los sentidos humanos, la electrónica los ‘desatroficia’. Así como Lenin dijo que el monopolio es un monumento en honor al socialismo; la electrónica es la función que el capital rinde a la sensibilidad humana, como forma preparatoria del ‘hombre nuevo’ que le sucederá o en palabras de Bertolt Brecht “el tributo que el vicio rinde a la virtud”.
 
[6]la propiedad privada empuja por sí misma, en su movimiento económico, a su propia disolución, pero sólo por medio de un desarrollo independiente de ella, inconsciente, contrario a su voluntad, condicionado por la naturaleza misma de la cosa; sólo en cuando engendra a los trabajadores como trabajadores, a la miseria consciente de su miseria espiritual y física, consciente de su deshumanización y, por tanto, como deshumanización que se supera a sí misma. Los trabajadores ejecutan la sentencia que la propiedad privada pronuncia sobre sí misma al crear a los trabajadores, del mismo modo que ejecuta la sentencia que el trabajo asalariado pronuncia sobre sí mismo, a engendrar la riqueza ajena y la miseria propia (Marx: “La sagrada familia y otros escritos filosóficos de la primera época”: 101)
 
[7] Recomiendo a la militancia la lectura de esta importante obra (junto a “La revolución copernicana”, del mismo autor), con especial cuidado en su capítulo IX “Naturaleza y necesidad de las revoluciones científicas” porque reinstala en el seno de las ciencias duras la idea de leyes de la historia, tan caras al pensamiento de Marx y Engels.
 
[8] Trotsky lo había anticipado en el tan temprano 1929 desde su exilio en Prinkipo (Turquía): Las fuerzas productivas de la sociedad capitalista rebasan desde hace mucho tiempo las fronteras nacionales. La guerra imperialista fue una de las manifestaciones de esta crisis. La sociedad socialista debe representar ya de por sí, desde el punto de vista de la técnica de la producción, una etapa de progreso respecto del capitalismo. Proponerse como fin la edificación de una sociedad socialista nacional y cerrada, equivaldría, a pesar de todos los éxitos temporales, a retrotraer las fuerzas productivas deteniendo incluso la marcha del capitalismo. Intentar, a despecho de las condiciones geográficas, culturales e históricas del desarrollo del país, que forma parte de la colectividad mundial, realizar la proporcionalidad intrínseca de todas las ramas de la economía en los mercados nacionales, equivaldría a perseguir una utopía reaccionaria (Trotsky “La revolución permanente” [1929] 1982: 9-10).
 
[9] Evito contestarle a G sobre sus digresiones lacanianas (LACAN: otro de los impostores, para el que recomiendo el sano libro de SOKAL Y BRICMONT “Imposturas intelectuales”)  para no aburrir al lector: quizá sea motivo para otro artículo…
 
[10] Este artículo no habla en nombre de ninguna modestia sino en nombre de la prepotencia del trabajo, el estudio y la militancia, de los que nos encontramos entre los que hemos puesto el cuerpo en cada calle, en cada corte de ruta y en cada piquete, ofreciendo la vida y perdiéndola como nuestro compañero Carlos Fuentealba, Kosteki, Santillán, Teresa Rodríguez- Víctor Choque y tantos otros…
  
[12] ¿Vieron izquierdistas que se puede ¡es Lenin el que habla!, se puede hacer un bloque ¡golpear juntos/marchar separados! Y al mismo tiempo negar todo apoyo político… Era mejor Kerensky que Néstor o Cristina (también era abogado), por supuesto que no, fue más pusilánime y entregador…
Grüner frente a Alemán, en otro contexto, me hace acordar a Galazo frente a Altamira… Galazo le reclamó y le recordó al ‘trotskysta’ el ¡golpear juntos marchar separados! Algo que hizo el autor de este artículo con anterioridad.
 
[13] ¿Habrían llegado los bolcheviques al poder sin ese bloque contra la derecha golpista? Uh se dirá que es contra fáctico decir esto y bla bla… Pero cualquiera que razone un poco se dará cuenta que no. Los millones de obreros hubiesen desconfiado de una organización obrera que se cruza de brazos ante un golpe criminal.
 
[14] Fui quién en el 85 (como Secretario general de los estatales) propuso el nombre del frente entre el MAS y el PO “Frente de los trabajadores y la izquierda” (el método asambleario y de deliberación colectiva imperó durante todo el debate entre el PO y el MAS, fue en la UOCRA de Neuquén, acompañado por toda la Comisión Directiva, ATEN capital, La Asoc Arg. De Actores, etc.: ambiente febril, colectivo, insustituible para extraer lecciones de acción política. Las lecciones políticas no se aprenden cabalmente en los libros) el cambio que inicio el PO con el morenismo en el 92 (frentes de cúpulas, como el actual FIT) me llevó a la crítica interna que terminó con mi expulsión.
 
[15] No han podido protagonizar un solo congreso abierto y unido de la base clasista, base que excede por largo la militancia orgánica de la izquierda. Los que expresamos esa línea fuimos sistemáticamente expulsados. A lo más que han llegado es a “copar una cancha”… El militante asiste como en un partido de futbol ‘viendo pasar la pelota’ pero sin intervención ninguna. La cancha de los luchadores es la calle y el lugar colectivo es la asamblea o el congreso obrero, algo que se impondrá por la vía de los hechos…
 
[16] Alemán no sabe lo que dice cuando habla de que la izquierda elude el ¿Qué hacer? No señor, el ¿Qué hacer? La izquierda lo aprendió de memoria, allí Lenin teoriza acerca de la construcción del partido  revolucionario: en la Argentina hasta la última ‘agrupacioncita’ gremial sabe construir la organización, es casi un vicio. Lo que no han aprendido ni aprehendido es ¿Qué hacer? Con esa organización. La organización en sí misma –como lo supo afirmar Trotsky- es el leitmotiv del burócrata: ahí está la renta del dirigente, el lugar de privilegio, etc. etc. Esto se vio en su forma más envilecida cuando la izquierda y la burocracia sindical se anotaron como gestores de los planes sociales reteniéndoles el diezmo a los desocupados y en el caso de ATE supe que hasta el 20 % les retenían a l*s compañer*s. ¿En qué momento [a excepción del 89 en que fuimos presos la DN de PO y la de DR Neuquén de PO] ha tensado la lucha por el poder la izquierda? Son más de 30 años ‘construyendo el partido’…
 
[17] ¿Qué haríamos en un sindicato si se expulsa a un compañero sólo por criticar a la dirección: en la izquierda esta degeneración burocrática ha sido y es moneda corriente: las organizaciones de trabajadores -gremiales y políticas- son nuestras, mucho más de los que ‘estamos afuera’ por haber defendido la democracia obrera: ¡llegará el momento de nuestra restitución! Sólo el que está carcomido por la naturalización burocrática puede creer que las organizaciones obreras tienen dueños y que esos dueños estarán siempre en el poder: eso es no tener la más mínima confianza en los trabajadores y en su porvenir.
 


[i] Profesor en Historia/Doctorando en la UBA.
Varias veces candidato a diputado por la izquierda de Neuquén.
En distintas oportunidades congresal gremial (incluyendo el congreso intersindical de la Patagonia).
Militante y miembro de la Dirección Regional Neuquén del MAS en la década del 80.
Militante y miembro de la Dirección regional Neuquén del PO desde mediados de los 80 a mediados de los 90.
Actualmente se dedica a la docencia e investigación, a la actividad política y gremial.
 

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