Octubre: Cristina – Altamira y después…

Cristina y Altamira llegan a octubre poniendo cada uno lo suyo. La Historia, ese movimiento del mundo real que tiene su curso propio (como diría Bacon “dominarla… obedeciéndola”) alterado, sí, por la voluntad humana, se encarga de sacarse de encima la escoria social y todo cobra un tinte más auténtico. Las palabras, en general, se parecen más al mundo real y abandonan el rol de encubridoras hipócritas que les asignó el ciclo ‘neoliberal’.
Es innegable que emprendemos un ciclo de avance de los intereses populares, de recomposición de fuerzas de los trabajadores y ello se expresa de diferentes modos en los referentes políticos que lo acompañan (unos se hunden en la ignominia y otros dan ese ‘tono ético nuevo’ a la política). No existe una polarización de fuerzas electorales y mucho menos entre las fuerzas de los nombres que presiden este escrito: Cristina hegemoniza y expresa, en general, las aspiraciones de la mayoría de los sectores populares. Altamira la recomposición de fuerza de los sectores obreros, juveniles, desocupados y al igual que el resto de la izquierda, de los trabajadores en general. Sin esta recomposición de fuerzas de los trabajadores (o sea, de la mejoría en las condiciones salariales, trabajo, etc.) hubiese sido mucho más difícil un progreso de la izquierda[1].

[1] Nota del autor: en un plano más general existe un fortalecimiento y elevación de la conciencia en general en toda América Latina, combinado ¡que detalle! Con una crisis ‘global’ que saca del letargo a las masas que vivían en un “Estado de Bienestar”.
Es importante tomar nota sobre este punto porque es el que le da sustento al ‘modelo populista’ y reconocimiento a sus figuras emblemáticas: Néstor y Cristina.

El progreso de la izquierda, que es lo que sobremanera nos interesa y en el que hemos puesto y ponemos la vida, ha tenido un recorrido tortuoso: un periodo de crecimiento rápido (MAS y sus frentes) sobre bases políticas oportunistas[2]

[2] Nota del autor: fue muy difundida mi “Carta abierta”, como candidato a diputado, de denuncia del FREPU como experimento democratizante armado a espaldas de la militancia e inclusive de los mismos candidatos, como en mi caso: todos aquellos -que hayan participado de ese momento político- no puede negar que mis esfuerzos estuvieron puestos en evitar el curso liquidacionista de la dirección morenista.

que terminó en disolución. Hoy, frente a octubre, existen muchas expectativas. A tal punto que por diferentes motivos los personajes ‘estrellas’ reales de la política argentina son representados por Cristina y Altamira.

La izquierda ha recibido un apoyo importante y ello tiene un lado positivo y alentador, pero lo peor que puede hacer un militante es ‘cegarse con un avance’ y dejar de lado lo fundamental ¡que lo constituye la política de izquierda! Se puede crecer, llenar canchas, sacar millones de votos, etc. pero ello no es sinónimo de crecimiento de una política revolucionaria (no es aquí el lugar para desarrollar ejemplos: digamos, de todos modos, que el caso histórico más resonante lo constituyó la II Internacional y en la Argentina el ejemplo del morenismo con el MAS: desbarranque que pude prever e intenté evitar con mi “Carta Abierta” de agosto de 1986).
Hace un momento escuchaba en Radio Calf-Universidad que Jorge Gadano y Eduardo Marchetti hablaban acerca de las elecciones primarias que tuvieron lugar en agosto de este año y decían que la izquierda no tiene tradición de internas, porque toda fracción está prohibida, etc. etc. (Gadano, daba como ejemplo el estalinismo en el Partido Comunista).

La política revolucionaria tiene como paradigma –mirado hacia el pasado- insuperable la experiencia “Bolchevique del Octubre Soviético”. Es muy importante sacar del ocultamiento estalinista y revertir la visión que la conciencia vulgar se ha hecho de aquel heroico proceso y de sus métodos[3]:




[3] Nota del autor: Cuando se quiere impugnar una decisión valiente y decidida se apela al mote de estalinista y se hace aparecer a Stalin como una personalidad firme, cuando en la realidad era todo lo contrario (Stalin era maniobrero y conciliador) sólo apareció como ‘personalidad fuerte’ cuando tuvo ‘todo el poder’: no confundir impunidad con personalidad.

clave insustituible de educación política y preparación de los sectores obreros y populares para la asunción colectiva de responsabilidades eran las deliberaciones y decisiones colectivas , de aquí la consigna central de la revolución de octubre “todo el poder a los soviets”. Ello junto a la más absoluta libertad de tendencias dentro de la organización revolucionaria (indico al final citas relacionadas con el método revolucionario del octubre Soviético).
Estos dos aspectos han sido amputados de cuajo dentro de las organizaciones de izquierda en la argentina. Se ha tornado un hábito realizar los acuerdos políticos desde la cúpula, algo que se inició con el FIS en el 92 (criticado por Jorge Altamira “Defensa y crítica del FIS y por el autor del presente artículo “Defensa y crítica de la política del Partido Obrero”: ambos artículos, el de Altamira y el mío publicados en Prensa Obrera Nº 417, año 94, al cual siguieron una serie de artículos míos que el Comité Nacional de PO censuró) rompiendo una línea de acción que tuvo su expresión más alta en el año 85 con el “Frente de los trabajadores y la izquierda[4] .


[4] Nota del autor: “Frente de los trabajadores y la Izquierda”, no como ahora “Frente de Izquierda y de los trabajadores”: el aparato adelante: ¿”no es que la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos”?

 Sin esta experiencia, me animo a afirmar, no existiría Zanón: el ‘quid de la cuestión’ en la transición a una experiencia obrera lo constituye el “control obrero de la producción” (algo que el morenismo había extirpado de su experiencia ‘socialista’ y que los militantes introdujimos en el debate del FTI del 85: “Frente de los trabajadores y la Izquierda”).

Galasso-Altamira y después…

Altamira cerró toda posibilidad de debate con Galasso y ello puede parecer extraño, dado la imaginen pública de polemista que tiene Altamira. No resulta extraño para quienes conocemos más profundamente a Altamira. Todas las experiencias internas de debate desde el año 1986 a 1996[5]


[5] En este año Altamira realizó el “VII Congreso de PO” de modo clandestino en la “Escuela A. Bermejo” sobre la Av. Callao, para evitar nuestra participación (Sabemos que dijo: “quería precaverse de la confluencia de todos los expulsados a partir de la acción de Colen Grant”)

 (experiencia que conozco personalmente porque fui miembro de la Dirección Regional Neuquén de PO durante ese periodo) terminaron con la expulsión de los grupos completos de militantes opositores a la política del Comité Nacional dirigido por Altamira [6].


[6] Cito los nombres de los militantes más conocidos de cada grupo que se opuso a la política de la Dirección Nacional del partido: Fernando Armas de Santa Fé y Juan Yañez de Neuquén (año 86); Daniel Guariglia y Susana de Luca (año 89) y Ivonne Pérez y Colen Grant (año 96). No es lugar aquí para analizar las razones, sean cuales fueren aquellas, sino que interesa destacar el trato dado a los disidentes (lo que hay que preguntarse es como trata y como debiera tratar ‘el socialismo’ al disidente).

El lenguaje injuriante que usó Altamira contra Galasso, que no es el lenguaje que usa públicamente, ni siquiera con exponentes de la prensa amarilla, es el típico lenguaje contra todos quienes cuestionen seriamente su política. El método de Altamira y de la dirección de PO ha sido y es un método criminal porque privilegia la defensa del aparato partidario y sus puestos por sobre la política revolucionaria.

Galasso, sin saberlo o no, ha usado el mismo argumento que usé, con relación a la política de las direcciones de izquierda, cuando la rebelión de la oligarquía agraria contra el gobierno: “golpear juntos marchar separados”, que fue la consigna Bolchevique con relación a los ‘populistas rusos’. Todo lo demás es un rosario de justificaciones sin sentido, de Altamira, con relación al tema central: quien se benefició con el ‘golpe’ ya sufrido contra el populismo y quien se beneficiará con el ‘golpe’ que prepara la derecha contra la política populista en el futuro próximo (en el primer caso lo sabemos de modo incontrovertible –aunque el populismo no pudo imponer la 125- la intentona golpista fracasó. Consecuencias: El pueblo, los trabajadores y la izquierda nos fortalecimos) ¿Esperará Altamira el segundo caso para cruzarse de brazos, sabiendo las consecuencias que puede tener? Altamira dirá que como el kirchnerismo es un gobierno burgués le descontará el trabajo a la derecha porque hará la tarea de ésta, es más, ya lo dice. O sea, según Altamira, no habrá crisis revolucionarias y todo seguirá una línea evolutiva entre la metamorfosis del populismo en derecha y de la derecha en populismo. ¿Exagero, entonces, cuando digo que el argumento es mecanicista, absurdo y, también, criminal? ¿No es criminal una política que descarta las contradicciones de los bloques en el terreno del capital, que conocemos de sobra en el pasado y que viviremos de forma potenciada en el futuro? (no se necesita ser marxista para preverlos, basta con tener en cuenta sólo una variable: el crecimiento demográfico en las ciudades, en las metrópolis del mundo: hace un tiempo atrás y a propósito del recuerdo del libro de Jean François Revel que leí a los 19 años, dije: “lo que veremos en el futuro inmediato, producto de la crisis, será la comuna de New York” ). Altamira cuida la chacrita, nada más, y flamea la bandera roja para expropiar la energía de sacrificados militantes en función de una camarilla conservadora.

Es preocupante que hayamos asistido a una rebelión de la derecha, que se hayan levantado las figuras de los golpistas, de Videla, en plena Capital de la Nación y contra la “Residencia Presidencial de Olivos” y la izquierda se cruzara de brazos. Es preocupante que no haya habido crisis de envergadura en las filas de izquierda (dentro de los límites modestos que moviliza) ante un hecho de tanta gravedad ¿Descarta la izquierda un escenario como el de julio del 55 en el futuro próximo? ¿Lo descarta, después de haber vivido el golpe contra Correa en Ecuador, la rebelión cruceña contra Evo y el levantamiento oligárquico contra el gobierno de Cristina? La izquierda y Altamira no se lo plantean siquiera porque eluden fijar una política revolucionaria que ponga en juego la estabilidad de sus respectivos aparatitos de dirección, donde juegan a la revolución sin demasiados riesgos para el “Comité Ejecutivo de Dirección”.

En el sentido que señalamos en el parágrafo anterior y con relación al tema central, Altamira, tiene la misma actitud que la intelectualidad populista, sobre la que quiere aparecer como su crítico más consecuente. Cito un ejemplo concreto: en una entrevista del programa 678, Esther Gori preguntó “que hubiera ocurrido si hubiese prosperado la iniciativa de Evita de resistir a los golpistas armando desde la CGT a los trabajadores” (situación que se deja traslucir en la película “Evita” que protagonizó la misma Esther Gori). Nadie se hizo cargo de la pregunta que ingenuamente formuló Gori. Toda la intelectualidad reflexiva reunida en 678 hizo ‘mutis por el foro’. O sea, la misma actitud que Altamira ante el planteo de Galazo.

Pero en esta pregunta, de Gori o la preocupación de Galasso, se resume toda la táctica revolucionaria con relación al populismo. Al igual que en el 55, si la crisis con la oligarquía agraria se hubiese prolongado, sectores de la izquierda kirchnerista hubiesen recurrido a la acción directa para defender al gobierno. Quienes nos educamos en la estrategia del marxismo sabemos que sólo una política revolucionaria puede llevar hasta el final una lucha contra la oligarquía o la burguesía. Lo sabemos porque la piedra de toque con relación a esta disyuntiva se dirime en la posición con relación al Estado (Lenin, en los prolegómenos de la “Revolución de octubre” le dedico un libro a esta problemática)[7].


[7] LENIN, V. I. “El estado y la revolución”, Editorial Nuestra América, Bs. As., 2004.

El Estado es el límite insuperable para toda política que no sea marxista revolucionaria. Sólo quienes han reconocido esta cuestión fundamental se han podido abrir paso ante una situación revolucionaria (de la “Comuna de París” a la Rusia de los Sóviets, pasando por la experiencia de Mao o la Cuba de Castro y el “Che”). Quienes han pretendido soslayarla han pagado, no sólo con su sangre sino con la sangre de miles y el sufrimiento de millones, por esta ceguera (El más doloroso, pero también el más claro ejemplo lo constituye “El Frente popular de Salvador Allende” en Chile. También, el “Frente Popular de España” durante la “Guerra Civil Española” o la renuncia de Jacobo Arbenz en Guatemala: maestro negativo del Che, como acertadamente se ha afirmado. El peronismo del 55 y desgraciadamente podríamos seguir, porque son más las experiencias de derrotas por la ceguera y perfidia de evitar el tema crucial de la política revolucionaria frente al estado). Altamira colabora, en el presente ciclo de la lucha de clases en la Argentina, con esta ceguera criminal.

Si Altamira saliera de la defensa mezquina del aparatito y pensara en los trabajadores, el pueblo y su destino en el presente ciclo, se hubiese esforzado lo indecible por mantener el debate con Galasso y de ese modo intentar la penetración en la conciencia de millones de trabajadores (como una vía extraordinaria u otra haber intervenido contra el levantamiento oligárquico junto al kirchnerismo, como otra vía extraordinaria) que hoy ven con entusiasmo la nueva experiencia populista en la Argentina. En lo que respecta a la estrategia que señalamos (a excepción de Hugo Chávez o Daniel Ortega -no es casual, ambos tienen experiencia militar- que preparan “las milicias y el poder popular en Venezuela” o los “Consejos del Poder Ciudadano” en Nicaragua) todas las experiencias pueden considerarse desde un punto de vista estratégico como populistas.

No es casual que las experiencias de Venezuela y Nicaragua, que señalamos, hayan sido denunciadas por los personeros del gendarme mundial: “hay un claro intento por tomar control a la fuerza de las instituciones y romper el orden constitucional y el Estado de derecho[8]


[8] OPPENHEIMER, ANDRÉS, “La Oleada Autoritaria”, Diario Río Negro, 4.12.07, p. 20.



 (ver mi artículo: “El Invento Francés y la Tragedia de América latina” )[9]

Que Altamira y la dirección de PO le han mellado el filo a la política revolucionaria se puede apreciar en la “acogida y respeto” que tiene el discurso de los referentes de PO tanto en los “Almuerzos de Mirtha Legrand, como en los programas de Grondona, Leuco u otros exponentes de la prensa amarilla, antiobrera y antipopular.

No dispongo, en este periodo rico y crítico de la argentina, de una herramienta organizada como supe tener,[10]


[10] En las décadas del 80 y 90, cuando fui candidato a diputado por Neuquén en repetidas oportunidades,  Secretario General de UPCN Nacionales, Delegado General de la Junta Interna de Agua Pesada – CNEA durante 15 años o miembro del ejecutivo regional de PO por casi 10 años), porque fuimos expropiado, primero, por la burocracia nacional de UPCN (ATE no existía y fundamos UPCN cuando salíamos de la dictadura) dejado prescindible por Menem y como remate expulsado de hecho en el 96 por la dirección de Altamira, negándoseme todo derecho partidario y estatutario, por mis críticas a la Dirección Nacional de PO: sólo un burócrata puede pensar que la lucha por mi rehabilitación partidaria ha terminado…

de todos modos mis artículos con relación a una política revolucionaria ante el populismo pretenden suplir estas carencias. Las referencias a la “Carta de Marx a Abraham Lincoln” o de Lenin ante el populismo ponen de manifiesto que mi voto al populismo como apoyo frente a la reacción oligárquica tuvo el mismo sentido que el apoyo abierto y categórico dado por Marx en nombre de la 1º Internacional socialista al presidente de los EEUU con relación a la guerra civil:

“Cuando la oligarquía de 300.000 esclavistas se atrevió por vez primera en los anales del mundo a escribir la palabra «esclavitud» en la bandera de una rebelión armada (…) la clase trabajadora de Europa comprendió de golpe que la rebelión de los esclavistas sonaría como rebato para la cruzada general de la propiedad contra el trabajo y que los destinos de los trabajadores, sus esperanzas en el porvenir e incluso sus conquistas pasadas se ponían en tela de juicio en esa grandiosa guerra del otro lado del Atlántico.

Ellos ven el presagio de esa época venidera en que a Abraham Lincoln, hijo honrado de la clase obrera, le ha tocado la misión de llevar a su país a través de los combates sin precedente por la liberación de una raza esclavizada y la transformación del régimen social”.

En 1864 la clase obrera comprendió de golpe, dice y prueba su afirmación Marx:

Por eso la clase obrera Europea soportó por doquier pacientemente las privaciones a que le había condenado la crisis del algodón, se opuso con entusiasmo a la intervención en favor del esclavismo que reclamaban enérgicamente los potentados, y en la mayoría de los países de Europa derramó su parte de sangre por la causa justa” (de la “Carta a Abraham Lincoln).

Como una extraña maldición, en el Siglo de las imágenes en directo, las direcciones de izquierda no pudieron comprender, ni de golpe ni a los golpes esta cruzada general de la propiedad contra el trabajo, que ponía en tela de juicio las conquistas no pasadas sino actuales de los trabajadores. En un artículo que no llegué a publicar (figura en mi PC: creado el martes, 29 de Julio de 2008, 01:00:22 a.m.) afirmaba lo que cito a continuación:

“Cuatro meses de una colisión de fuerzas claramente definidas que expresaban la defensa de la renta extraordinaria de los sectores acomodados del campo y sus socios las multinacionales sojeras, con el recurso al desabastecimiento de la ciudad, la destrucción de productos alimenticios y la interrupción del transporte. En este tremendo escenario, no hubo ninguna acción de la izquierda ni de la centroizquieda… Ninguna acción en cuatro meses de lock out patronal, de ocupación de las calles por sectores decididamente ‘pro VIDELAs’”.

Qué ¡megáfono extraordinario! Ofrecía a la izquierda una acción directa solidaria con la dirección que peleaba las retenciones, es decir, la presidencia del Partido Justicialista: hubiese – por un lado - puesto en jaque las limitaciones burguesas del populismo, orientado la acción contra los terratenientes, con una perspectiva que atacara el acaparamiento, con la amenaza de la confiscación de los granos, la expropiación de la Rural y el encarcelamiento de sus dirigentes. La solidaridad revolucionaria con la dirección que peleaba las retenciones (Néstor Kirchner al frente del PJ: ¡golpear juntos! ¡Marchar separados! Lenin) era un ‘brete de manual’ con el que históricamente la dirección revolucionaria coloca al populismo… Pero, no. Ninguna acción ¡paralíticos físicos y cerebrales!: la militancia de la izquierda y centro izquierda debiera exigirles la renuncia a todas las direcciones políticas, sindicales nacionales, regionales y encaminarse en la construcción de un gran congreso permanente de unidad de la militancia luchadora”.

A todos los honestos compañeros preocupados por el destino inmediato de las clases populares y los trabajadores. Y para quienes se hayan apresurado a sacar conclusiones apresuradas acerca de mi actitud con relación al kirchnerismo, los invito a leer detenidamente mis diferentes artículos con relación al tema y especialmente a reflexionar sobre el escrito que nos ocupa en esta oportunidad. Creo firmemente que vale el esfuerzo porque involucra una dimensión de la realidad y de la práctica que ha tenido consecuencias victoriosas, pero también de lo más trágicas. Una u otra cortada por el empleo o no de la estrategia fundamental a usar contra los enemigos de los sectores populares y los trabajadores. ¡Apoyar al FIT en las elecciones con conciencia de la estrategia revolucionaria que hay que construir!
Colen Grant
Octubre 20 de 2011.
Notas con relación a los métodos de la organización del "Octubre Soviético":
a) “He aquí un buen ejemplo del régimen del partido en aquella época: se permitía a cuantos atacaban la POLITICA MILITAR del COMITÉ CENTRAL, y en primer lugar al jefe de la oposición militar, a V.M. Smirnof, que permaneciera en Moscú con el fin de asistir al congreso. Los partidarios de la política oficial fueron, por el contrario, enviados al frente antes de la apertura del congreso. Actualmente se hace todo lo contrario”.


TROTSKY, León, “Contra la burocracia”, Ediciones Coyoacan, México, 1972, pág. 76.

b) “A pesar que nuestro partido tiene un carácter infinitamente más centralizado, que un partido burgués, nos permitimos discutir con rudeza en plena guerra civil, y en liquidar, aplicando la democracia en el seno del partido, todas las cuestiones fundamentales de la dirección política”.

Ibid pág. 86.

c) “El centralismo y la disciplina son necesarios par que el partido actué con una voluntad común, única y asegure la coordinación de la acción. Al mismo tiempo, esta voluntad solo puede alcanzarse y consolidarse discutiendo conjuntamente los problemas y aprobando acuerdos obligatorios para todos. La voluntad común, cristalizada en los acuerdos del partido, es fruto de la democracia interna (…) en primer lugar, una publicidad completa, y en segundo lugar, el carácter electivo de todos los cargos”.

LENIN, V. I. “Que hacer”, Editorial Anteo, Buenos Aires, 1974, pág. 217.

d) Todos los asuntos del partido deben ser manejados (…) por todos los miembros del partido y sus representantes en un plano de igualdad de derechos, sin ninguna excepción” (…) Todos los funcionarios, todos los organismos de dirección y todas las instituciones del partido son elegibles, responsables ante los afiliados de su gestión y removibles”

LENIN, V. I. “La socialdemocracia y las elecciones a la duma”, Ediciones Cartago, Buenos Aires, 1969, t. XI, pág. 478.