Por eso los
vemos refugiarse en el edificio del Ejército de Chile, con toda la lacra
paramilitar alrededor… Lo único ‘bueno’ con los reverendos HDRMY, como Piñera, es
que no escamotean y su lengua hace visible el fondo del pantano anti social del
que emerge, desnudando su naturaleza fascista, hasta superar al propio general
de las bestias uniformadas, en su odio antisocial…
Estamos en
guerra, por ello los vemos retorcer los brazos de l*s jóvenes hasta quebrar sus
huesos o luxar sus articulaciones, atropellarlos con sus potentes motos,
dispararles a quemarropa, herirlos, causar la muerte, entre tantas otras
atrocidades más. Y no lo hacéis sólo contra el que quema o rompe sino,
especialmente, contra el más consciente que organiza y se moviliza… Lo quemado,
lo roto es sólo tu escusa.
Sí Piñera!
Tenéis razón!
Estamos en
guerra larvada, silenciada, que se ha ido dilatando en el tiempo y que comienza
a estallar… Sin los uniformados -de ropa
y conciencia- el régimen social del que sos parte no duraría un mes sobre la
tierra. Las universidades debieran enseñarlo, pero lo encubren. La cultura
debiera promoverlo en todas sus formas, pero lo relativiza. La causa central de
las crisis es el régimen social del CAPITAL y sus custodios uniformados, pero
la cultura actual dice “es el patriarcado”.
Tira la pelota al córner y rápidos de reflejos los lacayos diplomados estimulan
los estudios de género, como el centro del drama social contemporáneo de la
mujer y de las identidades diferentes. Los medios hegemónicos y los no tan se
dan su baño de progres, de amplios, de defensores de la perspectiva de
derechos, golpean sobre una de las consecuencias y no sobre las causas. Los
conscientes defensores del sistema sonríen, y le hacen un guiño… y hasta el menos
chispita, que está en La Rosada, lo advierte. Tienen, con esta ‘pelota fuera de
la cancha’, una válvula de escape. Con la perspectiva contra el patriarcado no
sacamos los pies fuera del plato, eso es lo que importa y, entonces, todo está
relativamente bien. Pero el lenguaje de la realidad aparece, como siempre
ocurre, y se hace presente en la historia… Lo que la academia encubre[1], la cultura relativiza y
los medios embotan, la sociedad civil dinámica, tenaz, persistente y audaz nos
lo muestra con rostro humano real y valiente.
Sí Piñera!
Tenéis razón!
Estamos en
guerra porque existís vos, y tus uniformados, como un anti género humano, como
garante de la concentración económica
obscena del sistema del que sos parte. Sos vos y los anti género de tu
especie, custodiados por los uniformados sin conciencia, los que hacen posible
que la riqueza que producimos TOD*S se la queden el 1% de los saqueadores de la
tierra. Esa es la razón principal de la
guerra más extendida de la historia humana, la guerra más retorcida,
solapada, encubierta ¡la guerra del
CAPITAL contra el trabajo! La dictadura del Capital contra el trabajo, que
el sistema del que sos parte le llama Democracia. La humanidad está en guerra
consigo misma desde que abandonó, hace miles de años, la horda primitiva y
desarrolló la sociedad de clases. Pero esto, un bruto como vos no lo
entendería. Si la ciencia misma brilla sobre el fondo de la estupidez y la
infamia, qué se puede esperar de un agente
como vos. Tu brutalidad es la que te vende, tu brutalidad saca a relucir lo
que hay en el fondo de tu ser, en el lodazal de tu ser anti social anida la sinrazón
del monstruo, que hace audible tu despiadada lengua al servicio de las
relaciones caducas, que inauguró el régimen social del que sos la parte más
despiadada e inmoral…
Estamos en
guerra porque, como dijo ese ser extraordinario, en dialogó con Salvador Allende,
antes de que cayera en La Moneda “Nosotros
consideramos que este continente tiene en su vientre una criatura que se llama
revolución, que viene en camino y que inexorablemente por ley biológica, por
ley social, por ley de la historia tiene que nacer. Y nacerá de una forma o de
otra, el parto será institucional en un hospital o será en una casa, serán
ilustres médicos o será la partera quien recoja a la criatura, pero de todas
maneras habrá parto”…
Es la
naturaleza del Estado la que bestializa a los hombres en armas, porque son
estados al servicio de este sistema social, y más precisamente del GRAN CAPITAL
TRASNACIONAL.
El estado
Español es un Estado fascista dicen los catalanes. El Estado de Ecuador es un Estado
fascista dicen los ecuatorianos. Si cada nación puede señalar un momento
histórico en que el Estado se muestre fascista, es porque la naturaleza del
Estado es la simiente del fascismo ¿Cómo definirías a una organización de
hombres armados al margen de todo control social? ¡Human Rights! Hombres que
nada producen. No producen ni los cordones de sus botas, ni la onerosa ropa que
los blinda, como auténticos RoboCops, ni los alimentos que consumen o los
móviles que usan, porque todo ese universo social de las mercancías son
producidas por las manos y la inteligencia laboriosa de la masa trabajadora. Es
la rebelión general de los expropiados contra los expropiadores, la que nos
enfrenta contra los guardianes de los saqueadores de la tierra, por ello es y
será una lucha que irá adquiriendo cada vez más un carácter universal [la
tierra se ha hecho pequeña].
Estamos en guerra porque la lucha social, que a todas
luces inicia una curva ascensional, no se
detendrá. La lucha social pondrá ante los seres más sensibles, inclusive de
los cuerpos armados, el rostro real del drama social y desarticulará a los
cuerpos de represión volcándolos a la lucha del pueblo (si no fuese de este
modo, nunca hubiese surgido el comandante Chávez y el chavismo)…
No será nunca
tan grande la maldad para apoderarse siquiera del alma de todos los
uniformad*s. La conciencia social nacerá de las calles nuevamente, de las
plazas que, con Estado de Sitio, igual son liberadas. Y, como dijo el poeta,
renacerá mi pueblo de sus ruinas y pagarán su culpa los traidores.
Colen Grant
Octubre 22 de 2019
[1] No somos niños a los que se pueda alimentar sólo con la papilla de la
política ‘económica’ […] es preciso que
los intelectuales repitan menos lo que sabemos nosotros mismos y nos den un
poco más de lo que todavía ignoramos […] Ustedes […] pueden adquirir esos
conocimientos y tienen el deber de proporcionárnoslos no sólo bajo la forma de
razonamientos […] sino decididamente
bajo la forma de revelaciones vivas sobre lo que nuestro gobierno y nuestras
clases dominantes hacen en este mismo momento en todos los dominios de la vida.
Cumplan con mayor celo esta tarea que les es propia (Lenin [1902] ¿Qué Hacer?, en Badiou y Gauchet 2015: 9).
Muy inquietantes reflexiones.
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