¿La crisis de PO: Una Oportunidad Histórica para la Izquierda?…
I.
INTRODUCCIÓN.
Es
notable [y sintomático] que en medio de una crisis se recurra al pasado
revolucionario en general, y poco al pasado propio. Dijo Daniel Zamtleifer[1] “La HUELGA del 84 y el Frente de los
trabajadores del 85, que le
sobrevino, fueron los episodios más parecidos, a la imagen que uno tiene de una
revolución”... Los militantes del Partido Obrero jugaron aquí un doble rol
de dirección, porque no sólo asumieron el papel de vanguardia en la lucha
reivindicativa sino que la orientaron hacia una salida política independiente
de los trabajadores. Esta lucha sostenida tuvo su cenit político en la
formación del Frente de los trabajadores y la Izquierda, frente que se
construyó en el marco de las organizaciones obreras más importantes de Neuquén
¡con sus métodos! y con los dirigentes más combativos: La UOCRA dirigida por
Evaristo Selesky[2], ATEN
Capital dirigido por el flaco Olariaga (integrante de Tribuna de Lucha, la
agrupación de PO en ese momento); Raúl Toscani, Secretario General de la AAA
(Asoc. Argentina de Actores), que habían protagonizado la defensa de l*s
artistas desaparecid*s durante la dictadura. Este episodio extraordinario de la lucha de los trabajadores conmovió a
Neuquén durante 23 días, ocupando las tapas de todos los diarios y la
política del staff gubernamental, incluyendo a Felipe Sapag gobernador, en primer
lugar. Su profundidad marcó en el método y la perspectiva política [de la A a
la Z] las luchas obreras y populares hasta nuestros días [piquetes y cacerolas]
de todo el país, y más allá de nuestras fronteras. Pregunto ¿Hubo un
acontecimiento en los últimos 40 años que lo supere en profundidad política?
La
tensión político/ideológica de esta fase histórica de la lucha de los
trabajadores, que excedió los límites regionales[5], y su
empalme con las luchas que le sobrevinieron ante la crisis de Alfonsín, y la
entrada de los 90, tuvo a Neuquén
(sin ánimo de ningún chovinismo provinciano) como foco de irradiación de una política[6]
de clase ¡El piquete-los cortes de rutas-las ocupaciones de los lugares de
trabajo[7], la
discusión política sobre el control obrero…! Fueron los ejes gravitantes de
toda movilización de los explotados (Chubut-Jujuy-La Matanza…) y lo siguen
siendo.
Déjenme
que les narre un momento de esos 23 días
vibrantes, cuando miles de obreros
de la construcción tomaron por asalto el centro de Neuquén y montaron la OLLA
POPULAR y sus PIQUETES: El MPN (Movimiento Popular Neuquino) con su
caudillo histórico, Felipe Sapag, llamó a una movilización al Monumento a San
Martín contra la huelga, a sólo 50 metros donde se encontraban los obreros y la
olla. El MPN había publicado un comunicado donde atacaba a los militantes y
dirigentes de PO y del MAS de agentes extranjeros, de la CIA y la dictadura
militar, anunciando que nos iba a erradicar de la provincia. Oscurecía y el
Monumento a San Martín se rodeaba de una concurrencia contra la huelga y
probaban sus equipos de sonido. También la huelga y su olla se nutrían de una
concurrencia similar, en número, a la del MPN y contábamos con equipo de
sonido. Más de 4000 personas se dividían la concurrencia. Luego de una larga
lista de adhesiones al gobernador y su investidura, de repudio a los
huelguistas por haber agredido al gobernador (algo que era falso), se anunció
la palabra de Felipe Sapag. Felipe pidió a los obreros que abandonaran el
acampe, que estaban siendo usados por intereses espurios de mercenarios sin
principios, que los tenía identificados y los erradicaría de la provincia. Las
bandas fascistas, que ya había comenzado a organizar la gobernación, vivaban al
gobernador y amenazaban ir contra el acampe…
Juan
Yañez tomó el micrófono del piquete obrero y contestó cada ataque del
gobernador. No había insultos en el lenguaje de Juan sino la defensa emocionada
de su clase, un discurso conmovedor que denunció los magros salarios, las
condiciones penosas de trabajo que se llevaban día a día la vida de obreros en
las grandes obras, el frío, el viento, el trabajo a la intemperie y la contradictoria
negación del plus por zona fría, que cobran todos los trabajadores del sur, a
los obreros más expuestos al rigor del clima. Cada ataque del gobernador tuvo
una respuesta política vigorosa de Juan, que reivindicó el derecho obrero a
ocupar las calles y las obras. La presencia amenazante fue cediendo y el MPN
arrió sus banderas de ataque al acampe… El discurso valiente de Juan hizo
sentir su efecto y arrancó del MPN aquella parte, de quienes confundidos se
habían movilizados al acto del gobierno. El PI (Partido Intransigente) que
había concurrido al acto del gobernador se sumó al acampe. También lo hicieron
sectores juveniles de la FUC (Federación Universitaria del Comahue), entre
otros… Una corriente eléctrica recorrió todos nuestros cuerpos y nos fundimos
en un solo aplauso y cánticos. Miles recorrimos el centro de Neuquén tras la
vanguardia obrera de la UOCRA[8],
dirigida por PO. Felices de que la huelga superaba su primer gran batalla.
Compañer*s
Neuquén ha sido y es un laboratorio de lucha obrera. Existe un hilo conductor
que une la huelga del 84, el Frente de los Trabajadores, el Cutralcazo del 97 y
la experiencia extraordinaria de FASINPAT (Fábrica sin Patrones [ex Zanón]) ¿Creen
que cayó del cielo la puesta de Zanón bajo control obrero? Raúl Godoy y los
compañeros que dirigieron la lucha en Zanón no podían extraer del MAS ni del
novel PTS, aquello que se había gestado casi dos décadas atrás, justamente,
luchando contra la línea histórica a la que pertenecieron estas organizaciones.
¿Quién
podía reivindicar esta experiencia? ¿El MAS que boicoteaba [entre bambalinas la
huelga], acusando a PO y sus militantes de querer hacer un neuquenazo? Al
borrar esta experiencia histórica, este, sí, es un crimen político de la
dirección altamirista de PO. La dirección de PO recortó la experiencia
histórica más desarrollada de la clase obrera en la argentina, al menos desde
que corrimos a los milicos, porque los protagonistas principales chocaron
contra la orientación postrera que impuso Altamira. La dirección de Altamira
corta este hilo conductor. Altamira ha publicado más de un libro sobre luchas
obreras donde ni él ni Po fueron siquiera ‘el quinto violín de la orquesta’,
pero no ha hecho ningún esfuerzo por publicar, sobre aquellas jornadas que el mismo
destacó como extraordinarias, cuando asistía a su curso en Neuquén. Esto es una
muestra clara del abandono de la praxis revolucionaria por Altamira.
Es cierto que la militancia, que pugnaba por
mantener el espíritu asambleario de deliberación y acción colectiva, no se armó
de los recursos, ni tuvo la claridad para mantener una tensión férrea en pos de
esta línea teórica y de acción. El infantilismo y la impotencia se adueñaron,
como pocas veces en la historia, de la acción militante[9].
También es cierto que no existe en la actualidad ningún referente con
posibilidades de movilizar la base de PO, para recuperar lo mejor de su línea
revolucionaria, encarnada en diferentes situaciones por distintos militantes.
Por ello estas notas están dirigidas a
la militancia más reflexiva y comprometida, es ella la que más sufre este
momento de crisis y será ella la que
pugnará para que se abran paso las ideas que ataquen el problema de raíz no
la disputa por espacios de poder, justificada con hechos y lineamientos
irrelevantes que marcan una recurrencia al infantilismo de izquierda.
II.
REINGRESO.
Altamira,
Ramal y sus seguidores deben reintegrarse al partido con TODOS sus derechos.
Pero antes debemos reintegrarnos TODOS/TODAS, con TODOS nuestros derechos
conculcados. L*s expulsad*s injustamente, por el régimen que implantó el propio Altamira
desde hace más de 3 décadas, debemos volver a la fuente. Primero, hay que ‘pagar
las facturas’ atrasadas.
Los
términos oprobiosos del enfrentamiento entre la fracción de Altamira y el
actual CC representan el estallido inocultable de más de 3 décadas en que se
incubó el ‘monstruito’ ¿De dónde brotan los males que la fracción de Altamira
denuncia en el actual CC? ¿No representan la criatura viva que prohijó
Altamira? ¿No son su propia obra [como se suele decir], sus hijos? La actitud
del actual CC frente a la fracción de Altamira no repite lo que la dirección de
Altamira hizo antes, y con mayor impiedad y arrogancia, con tant*s otr*s, que
recibimos peor ‘vacuna’. Todo accionar burocrático se justifica difamando al adversario:
¡Qué fácil sería si sólo intervinieran las nobles acciones e ideas! ¿Acaso es
menos grave la expulsión, por diferencias políticas, cuando se trata de
dirigentes de provincias o simples militantes? Sí se vulnera el derecho de un*
sol* de los militantes de una organización, que persigue el más alto objetivo
de guiar la emancipación de la clase trabajadora, TOD*S debemos reaccionar en
su salvaguarda (con nosotr*s “la tierra
será el paraíso de la humanidad” dice la canción que nos identifica). Algo
debemos poner en nuestra actitud que anuncie ese futuro[10].
Sólo de ese modo demostraremos de forma práctica, que merecemos el nombre de
militantes revolucionarios. No es lo que he experimentado en PO y mucho menos
en mi primera experiencia en el MAS. Querid*s compañer*s toda organización crea
un esquema conceptual inhibidor de nuestras conciencias, que impide el libre
razonar, por eso reivindico y pugno en este escrito por el ambiente
asambleario. Único medio en que el trabajador, el obrero tiene su escuela de
aprendizaje libre.
El
curso actual que sigue la crisis de PO no es un rayo en un cielo sereno ni
tampoco es la reacción de un sector con conciencia revolucionaria de la
organización contra otro que ha perdido esa conciencia. Ver las cosas de esa
manera vulnera los principios más elementales de cualquier análisis.
La
justicia revolucionaria debe ser para TODOS/TODAS iguales ¡No debe haber
coronita! Sólo ello hará creíble las intenciones, los actos y las convicciones
de una nueva dirección, en el Partido Obrero y que se extienda… ¿Por qué no debe
haber coronita?...
III.
SIN
CORONITAS
No
debe haber ‘coronita’ para nadie porque es un principio que no sólo está reñido
con el socialismo revolucionario sino que es pre burgués, o sea, monárquico, de
la época en que la sociedad estaba dividida en estratos sociales, la época de
los privilegios de casta. Así como la ‘burguesía global’ retrocede a formas
económicas medievales cuando impone peajes. La casta burocrática retrocede al
medioevo con el régimen de los privilegios burocráticos (Oriente es pletórico
en estas ‘virtudes’: vean Corea del Norte…).
Trotsky definió a la burocracia como
el agente necesario de la organización. No es un término peyorativo en el líder
de octubre ni lo usamos con ese sentido en este escrito. O sea, no es un
adjetivo para un sujeto sino el sujeto mismo. No puede existir, en la sociedad
de clases, una organización sin una burocracia. Esta es la razón por la que
Marx plantea que el Estado [máximum de la burocracia, su quintaesencia] se
extinguirá con la revolución y no se puede eliminar con un decreto
revolucionario, como creen los anarquistas. Es ésta la contradicción de toda
organización revolucionaria y de combate, en general, de los explotados ¿Cómo
estar en guardia contra esta realidad inherente a la propia organización?
Todos los asuntos del partido deben ser
manejados (…) por todos los miembros del partido y sus representantes en un
plano de igualdad de derechos, sin ninguna excepción
Lenin
(1906 [1973] “La socialdemocracia y las elecciones a la Duma”, Ediciones
Cartago, t. XI, p. 478, Buenos Aires.
El control colectivo (…) crea un mecanismo
de acción automática, cuyo resultado es lo que en biología se llama
‘supervivencia de los más aptos’. La ‘selección natural’, producto de la verdadera
publicidad, del carácter electivo y del control colectivo general, asegura que,
en definitiva, cada dirigente quede en su sitio
Lenin
(1906 [1974] ¿Qué hacer?, Ediciones Realidad, Buenos Aires.
He aquí un buen ejemplo del régimen del
partido en aquella época: se permitía a cuantos atacaban la política militar de
Comité Central, y en primer lugar al jefe de la oposición militar, V.M.
Smirnof, que permaneciera en Moscú con el fin de que asistiera al congreso. Los
partidarios de la política oficial eran, por el contrario, enviados al frente
antes de la apertura del congreso. Actualmente se hace todo lo contrario.
Trotsky
(1927 [1972]) “Contra la burocracia”, Ediciones Coyoacán, p. 76, México.
A pesar que nuestro partido tiene un
carácter infinitamente más centralizado, que un partido burgués, nos permitimos
discutir con rudeza en plena guerra civil, y en liquidar, aplicando la
democracia en el seno del partido, todas las cuestiones fundamentales de la
dirección política.
Trotsky
(1927 [1972]) “Contra la burocracia”, Ediciones Coyoacán, p. 186, México.
Guía histórica y experiencia tenemos. Altamira tiene el mérito de haber
liderado la construcción de un partido de la clase trabajadora. La persistencia
de un trabajo de toda una vida y ello no es poco. Pero, a excepción de
puntualísimas excepciones le impuso a la organización un evolucionismo
anestesiante. Para que no salgan compañeros a plantear todas las actividades en
que estuvo el Partido Obrero en su historia diré, que me refiero a tensar las
fuerzas partidarias como vehículo de la acción de masas, más allá de lo que
hagan las demás organizaciones obreras (del tipo del llamado a concurrir al
Ministerio de Economía cuando la crisis de Alfonsín, que nos costó la cárcel[12]).
IV.
TEORÍA Y
PRAXIS
Para la
teoría económica, para la teoría en el orden de la naturaleza, para la
pedagogía, para las Ciencias Sociales y sobre todo para el socialismo
revolucionario, que es el sumo de la teoría social, la crisis es una
oportunidad si no se la deja pasar. Esta crisis en el PO puede ser una gran
oportunidad para sanear lo que es a todas luces un fenómeno incubado en el
tiempo, producto de una fuerte centralización personalizada, como lo reconoce
en su conferencia el mismo CC actual. Los principios para el funcionamiento de
la organización, y la garantía de derechos para el último de los militantes,
como dicen Lenin y Trotsky, aún en medio de la guerra civil deben preservarse,
contra todo oportunismo. En nuestro caso sólo existieron en el papel pero no en
la práctica. Sólo de Neuquén tengo en mi poder la documentación de decenas de
purgas entre el año 1986 y el año 1995, periodo en el que fui parte de la Dirección
del CR PO de Neuquén. Constan mis reparos y observaciones sobre las expulsiones
de 23 compañeros de la UOCRA Neuquén, destacados delegados que dirigieron la
Huelga obrera más importante que haya tenido Neuquén en toda su historia[13],
como ya hemos señalado. Podemos agregar que la experiencia de la huelga del 84
fue la base para construir el “Frente de
los trabajadores y la Izquierda”, que tuvo a PO y al MAS como protagonistas
de asambleas, plenarios y debates durante semanas en la sede del gremio de la construcción.
Gremio que había sido ganado por el MAS [Lista Naranja] en un acuerdo con los
radicales. Partido al que pertenecía Evaristo Selesky[14], que
llegó a Secretario General en la UOCRA, contra la Lista Morada de PO, cuyo
líder era Juan Yáñez.
Al margen
de las razones ¿Cómo pudo ser que el partido decapitara a la flor y nata de los
militantes del gremio más combativo de ese periodo en Neuquén? Apenas pasaron 2
años y en una nueva purga fueron expulsados Susana de Luca (histórica militante
del Partido) junto a un numeroso grupo de militantes e integrantes de “Tribuna de Lucha”. Hablamos de más de 20
compañer*s. No adoptaré aquí el punto de vista acerca de si el CR, y/o el CC
tenían razones sino del procedimiento ante quien se atrevía a cuestionar la dirección
de Altamira en el Partido. A la
distancia, y luego de la experiencia personal recorrida, queda absolutamente
claro que ningún* de l*s compañer*s había cometido una falta que ameritara la
expulsión de hecho o de derecho. Queda absolutamente claro que las
expulsiones/separaciones formales o informales tenían como objetivo central
disciplinar a los militantes ante la jerarquía partidaria. La lección que se
daba era ¡moderá tu crítica’ y te irá bien. Si te radicalizás ¡Fuiste! En el
año 1995 fui expulsado del partido junto a un grupo de 13 compañer*s, entre
candidat*s a la elección de octubre del 95 y militantes (todo esto está
documentado). Eliminado de las filas del partido sin ningún tipo de derecho a
defensa o escucha de mis argumentos, testimonios o pruebas, por una “Comisión
de Control” fantasma en un congreso clandestino (Ver Prensa Obrera números
475-476). Este hecho bochornoso lo denuncié el 7 de diciembre de 1995, junto a
Ivonne y Angélica en las puertas del Colegio Antonio Bermejo de la Capital,
donde sesionaba el VII Congreso del PO (ver volante)…
V.
‘LOS
MALES’ Y EL CONTEXTO
Compañer*s!
Atravesamos un periodo que se dilata en el tiempo, de una enorme degradación
moral y cultural, de la que el partido no quedó inmune ¡Seamos honestos o al
menos un poco realistas! Hay tantos buenos compañeros en el CC actual como en
los seguidores de Altamira. Creer lo contrario es anticientífico, no resiste
siquiera el enfoque vulgar y petulante de la Ciencia Social que aprende
cualquier ‘profesorzuel*’ en la academia, mucho menos la rigurosa teoría del
materialismo dialéctico. El lenguaje cruzado difamatorio entre el CC y el grupo
de Altamira pone de manifiesto la naturaleza compartida del ‘mal’. Nadie que
tenga un mínimo conocimiento de la ciencia de la sociedad puede negarlo.
Demonizar y culpar es propio del ‘lumpenaje’ de barrio, no de los miembros de
un partido que tiene la pretensión de llevar como bandera los ilustres nombres
de Marx, Lenin y Trotsky, que encarnaron la quintaesencia de la ciencia de la
sociedad…
La
burocracia no representa la manifestación irregular en la conducta de un* o mil
compañer*s sino un sujeto permanente con
el que tenemos que lidiar. Al formarse cualquier organización se implanta
con ella una burocracia, de otro modo no hay organización. La aptitud y calidad
humana de los cuadros dirigentes [la vanguardia] insufla la ‘energía eléctrica’
necesaria para que ‘el monstruito burocrático’ de la organización alinee sus
recursos y los disponga para cada combate.
No
olvidar el contexto: somos la excrecencia del árbol talado del bolchevismo
revolucionario, del que ha sobrevivido cada retoño en su rama succionando la
savia legada, a costa de enflaquecer el árbol mundial de la revolución. Por
esta debilidad infinita necesitamos a TOD*S TOD*S!!!
VI. LA CRISIS Y SU GRAVEDAD
Las mini
crisis saldadas de modo burocrático y liquidador prepararon el terreno para la
‘gran crisis’. Nunca hubo hechos políticos realmente graves en el PO ni los hay
en esta oportunidad (sólo ha cambiado la magnitud, no la naturaleza de las
acciones). No los podría haber (a excepción de posibles faltas individuales)
porque el desarrollo ha sido tan modesto que fue casi imposible que ocurrieran
hechos graves. Un organismo poco desarrollado deja pocas posibilidades a sus
miembros para cometer faltas graves. La cualidad de una acción positiva o
negativa depende de su magnitud: la cantidad troca en cualidad (dice un principio básico de la dialéctica), es esto
lo que está ocurriendo. No es casual que la crisis se agrave, cuando se han
logrado decenas de puestos en las instituciones del capital.
Ahora
existe la posibilidad de cambiar de raíz el modus operandi, que sólo ha beneficiado
a la cúpula dirigente, a la de ayer ‘personalizada’ y a la de hoy que habla en
nombre del colectivo. Pero la de ayer, también, habló en nombre del colectivo;
y puede ostentar mayor número de documentos para la discusión e ‘instancias de
deliberación’, que la dirección actual. La práctica es la misma e inclusive con
los mismos argumentos se deja afuera de la organización, en esta oportunidad, a
Jorge Altamira y otr*s compañeros del partido. Vean los BI (Boletines Internos
de PO) Nº 11 del 26 de junio de 1995; Nº 13 del 13 de julio de 1995; Nº 14 del
19 de julio de 1995 (ejemplos similares, anteriores, existen en los BI del 86 y
del 88). El escrito de Magri “Respuesta a Colen Grant”, en el Nº 14, no podría
ser leído por su autor en ninguna instancia colectiva, porque el nivel de
agravio personal que contiene lo hace obsceno: así comienza “El documento de
Colen Grant constituye un fraude
político, intelectual y moral”. Miren como termina, Julio Magri, su larga
diatriba contra Grant “Estas diferencias constituyen toda una tendencia… remata
Colen en su documento y lo define como ‘tesis para la formación de una
tendencia orgánica dentro de nuestro partido’ (…) Colen proclama la incompatibilidad de posiciones, es decir que quiere
irse del PO” (¿Hay, aquí, Algún parecido con los argumentos actuales, para
la expulsión de Altamira?). Mi respuesta a este documento de Magri nunca fue
publicada. Días después vino mi separación y en diciembre 95 la expulsión
(cuyos pormenores me entero, un cuarto de siglo después, gracias a un posteo
del Cro. Leandro German)…
Altamira
puede transformarse en un loco, en alguien que perdió la razón. Todo lo que
quieran; pero el socialismo de Marx no echa a los locos, ni los recluye: los
reeduca. El socialismo de Marx, de Lenin y de Trotsky es la expresión más alta
del humanismo y sólo separa al traidor irredimible, al homicida o al abusador.
Jamás a un compañero, y JORGE ALTAMIRA es un compañero. Por más daño que haya
hecho con sus limitaciones, sus faltas, sus desaciertos. También supo de
aciertos y aportes, que no se pueden despreciar.
El
Altamira, a quien se quiere dejar fuera de juego, es aquel que en el 89,
durante la crisis del alfonsinismo, ocupo dos páginas del diario “Ámbito
Financiero”, el día después de su discurso extraordinario, transmitido a todo
el país como candidato a presidente, en el que mandó a Richard Handley y al Citibank
a laburar. A los trabajadores a pasar de largo por los supermercados y
concurrir al Ministerio de Economía, porque era allí donde estaba la llave de
los devaluadores, que nos condenaba al hambre. Recuerdo que en un plenario del
partido en Neuquén terminamos tod*s aplaudiendo al televisor, en el que
aparecía Jorge.
Este
mismo hombre es el que no supo rodearse de compañeros valiosos, ni ser
comprensivo, tolerante, cobijador de las diferencias… siempre usó ante la
diferencia tenaz el descalificativo agraviante y no sólo hacia adentro del
partido ¿Cómo pudo romper el lazo con tant*s jóvenes valios*s del partido que,
ahora, le dan la espalda? Todo indica un declive que lo lleva a un triste
final. Creo que merecido, pero no debe dejárselo afuera.
Quienes dirigen
hoy deben tomar nota: ¡ser siempre! flexibles,
tolerantes. Nunca es mucha la tolerancia cuando se trata de camaradas y de
diferencias. No se puede construir ningún tipo de organización, menos una
revolucionaria, con un reglamento o estatuto en la mano: eso sólo lo puede
pensar una mente corroída por el burocratismo “La teoría es gris, el árbol de la vida es eternamente verde”,
repite Lenin, la gran frase del “Fausto” de Goethe. La libertad de expresión y
deliberación colectiva constituyen ‘el pan y la sal’ de la formación
revolucionaria. La libertad de expresión y deliberación necesitan ser muy
amplias, porque es el modo insustituible de formación política de la base
militante: su fogueo, que la prepara para los días de crisis. El bolchevismo no
separo ni expulsó en medio de una guerra civil a dirigentes que llevaron la
crítica e inclusive el desacato público de las resoluciones de Julio y octubre
de 1917 (Zinóviev/Kámenev).
¿Qué es más importante, el debate acerca de la estrategia y táctica de la organización
revolucionaria o las elecciones de octubre? ¿Es absurdo o ridículo, decir
que está en juego el destino de la humanidad tras estas ideas? ¿Nos las tomamos
en serio o claudicamos ante el sentido común o la opinión pública, que se
reiría de esta afirmación?
¿Por qué se empeña UD contra el
Zar? Es como si quisiera atravesar, con su cabeza, este muro: riendo [y parados
ante un enorme muro en Moscú] le dijo un periodista a Lenin, cuando éste era
un joven abogado. Le daremos una patada,
contestó Lenin, y todo se vendrá abajo. Derribaremos al zarismo dijo Lev
Davidovich a su padre, al irse a estudiar a Odesa. Sí, contestó Bronstein padre
riendo, en cien años. Pasaron muy poquitos y sería Trotsky quien sonreiría, al
recibir a su padre en el Kremlin.
VII.
DIFERENCIAS
POLÍTICAS.
A much*s compañer*s les debe resultar penoso e increíble que Altamira
derrape políticamente, pero esto es cierto. La desorientación política de
Altamira no es un hecho, y menos un hecho reciente, es, como todo en la vida,
un proceso (escapa a los límites de este escrito un análisis sociológico del
fundador de PO y su Dirección Nacional). Un proceso que se agudizó a partir del
año 1992 cuando la Dirección Nacional quitó de los acuerdos políticos con otras
fuerzas y de la vida interna todo espacio asambleario de deliberación,
sometiendo a un filtro cada vez más riguroso toda instancia colectiva
(plenarios, congresos, asambleas [como la de Ferro en el 96, donde fuimos amenazados con ser
golpeados, si intentábamos entrar: ver volante]). Si bien la tendencia a
disciplinar comenzó en el 86, el contraste fue notable con el proceso de
alianzas ‘por arriba’, posterior a la idea y práctica del “Comando de la
Izquierda”. Esta idea fue el último reflejo, en el CC y Altamira, de la
política que desarrollamos en polémica contra la dirección del MAS en el
“Frente de los Trabajadores…” y luego contra el MAS y el PC. Pero, volvamos a
la situación actual. Al margen si las críticas a las posiciones de Altamira,
por parte del actual CC del PO, son distorsionadas o no, el centro de la
crítica es justo, veamos:
Hacia fin de 2018 (…) se desenvolvió un debate por escrito acerca
de lo se denominó “la iniciativa estratégica de la burguesía” (…) Altamira
defendió (…) que, en la época imperialista, la burguesía estaba imposibilitada
de tener una iniciativa estratégica (…) el motor de la sociedad dejaba de ser
la lucha de clases y ese lugar lo ocupaba la “crisis capitalista”. El sujeto se
transformaba en objeto pasivo de la determinación material (…) se confundía deliberadamente
la crisis mundial (…) con la incapacidad de acción de la burguesía y el
imperialismo (…) Imbuidos de la tesis equívoca de la incapacidad de la
burguesía de tener iniciativa, dieron un paso más y negaron que exista en
Argentina y en América Latina una “ofensiva capitalista” (…) finalmente el
sujeto pasa a ser la “crisis” y no las clases en la lucha que desarrollan entre
sí, entonces qué importancia tiene analizar el estado de situación del
movimiento obrero y su vanguardia. Teníamos el fatalismo y el mecanicismo en su
concepción más pura expresado en un documento congresal (…) Altamira negaba que
el kirchnerismo y el nacionalismo sean un obstáculo para la conquista de las
masas.
https://prensaobrera.com/partido/64485-editorial-la-continuidad-historica-del-partido-obrero
Tod*s tenemos tendencia a presumir en la vida, y quizás presuma
demasiado en este escrito, pero el eje y los argumentos con que el actual CC ha
derrotado las posiciones de Altamira repiten la tesis de mis documentos, cuando
la polémica con Magri a nombre de aquel CC dirigido por Altamira[15] (Ver
BI Nº 13 [13 de julio de 1995], en el nº 11, 14, etc., se amplía este punto de
vista…). “No ‘devaluar’ el análisis ni
la praxis del marxismo”, es el artículo central de aquella polémica. Es
importante compararlo con la declaración del CC contra Altamira[16],
veamos lo que en ese documento afirmaba:
Hace tres (3) años que la Dirección
Nacional de nuestro partido viene caracterizando ‘la situación política’ como
de inminente hecatombe del llamado “Plan Cavallo”, “Se cae Cavallo”… “Se
devalúa Cavallo”, etc., esta
caracterización política se ha hecho insostenible aún para el sentido común. El
error consiste en atribuir ‘característica principal de situación política’ a
lo que no es más que un aspecto de ella, o lo que podemos llamar ‘la situación
económica’ (…) la dirección de PO ha subestimado una de las más pérfidas y ‘aceitadas’
acciones de la burguesía, un verdadero plan de guerra contra las masas y las
riquezas de la Nación (…) No hemos valorado (…) este hecho de fuerza, como
determinante de la situación política y por ende del curso de la economía…
Ninguna variable de la sociedad tiene asegurado un curso objetivo (como lo
hemos asegurado, hasta el cansancio, para nuestros pronósticos sobre el ‘Plan
Cavallo’), al margen de las fuerzas sociales en la historia… Lo objetivo, en
última instancia, la objetividad, el poder y la verdad dependen de las fuerzas
vivas en la historia y del resultado de esa lucha (BI Nº
13, 13.7.95)
En este periodo de la polémica se daba una situación particular de
crisis en Córdoba y Río Negro, que animaba la lucha de sindicatos, desocupados
y sectores estudiantiles. A pesar de que no eran fenómenos generales de lucha
plantee:
Podría darse la (…) paradójica situación que ahora el ‘Plan Cavallo’
entrase en una verdadera situación de derrumbe, producto de la entrada en
escena de la clase obrera (Córdoba y Río Negro parecen anunciarlo); y nosotros
hemos agotado gran parte de nuestra autoridad y confianza militante[17]
producto del reiterado y estrecho análisis economicista de estos últimos tres
años[18] (BI
Nº 13, 13.7.95)
Es falso que el Plan caballo habría
entrado en “una verdadera situación de derrumbe, producto de la entrada en
escena de la clase obrera (Córdoba y Río Negro parecen anunciarlo)”, como dice
Colen (…) esas movilizaciones son seis meses posteriores al derrumbe del Plan”
(…) negar no ya la crisis del Plan sino su disgregación y el acierto evidente
del Partido (…) solamente es propio de quien vive en el limbo (BI Nº
14 19.7.95).
Estas descabelladas afirmaciones se hacían a menos de dos meses de la
reelección de Menem, con casi el 50% de los votos, aproximadamente el 30% del
FREPASO, más el 17% de la UCR. Las fuerzas arrolladoras del régimen se llevaban
casi el 100% de los votos, pero Magri veía al ‘Plan Maestro’, de la burguesía y
la banca internacional, en disgregación: la
crisis era el centro del análisis, no las fuerzas en pugna que en el plano
subjetivo y, también en la correlación de fuerzas, eran favorables a la
burguesía y al imperialismo, que la prohijaba. Además de la desorientación
política, subyace en esta disputa una carencia conceptual más seria, por parte
de Magri y el CC de Altamira, también, sorprendente. Veamos: en el BI citado
afirmé “La discusión acerca del futuro
del ‘Plan Cavallo’ al margen del movimiento real de las fuerzas en pugna es un
dilema escolástico, diría Marx (…) Es
en la terrenidad del pensamiento donde los hombres deben demostrar la verdad. La
realidad o irrealidad, en última instancia, la objetividad, el poder y la
verdad dependen de las fuerzas vivas en la historia y del resultado de esa
lucha” (BI Nº 13).
Cómo responde Magri y el CC: “Además de abstracta esta posición es
simplemente criminal, porque cada clase y cada partido debe entrar, y entra, a
la lucha con su verdad, de lo contrario es pulverizado (…) no Colen, no es la
verdad la que depende del resultado de la lucha (realismo grosero), sino que el
resultado de la lucha depende de la verdad” (Magri a nombre del CC en el BI Nº
14).
Esta increíble afirmación, que vulnera los principios onto/filosóficos
fundamentales de Karl Marx definidos en “Las tesis sobre Feuerbach” (Germen
genial de la nueva concepción del mundo, según Engels), era postulada por el
Comité Central de PO a nombre de Julio Magri. Cada partido entra con su verdad, afirma Magri
(relativismo, contrario al determinismo dialéctico), y lo peor, “el resultado de la lucha depende de la
verdad” ¡insólito! El que acusa de formulación abstracta termina
defendiendo ¡la verdad!, y ni siquiera la verdad sino la verdad de cada
contendiente, como criterio: el idealismo hegeliano en su máxima expresión (la
lectura de esta polémica abortada, es de sumo interés para este periodo
histórico).
El
12 de abril de 1995 (hubo elecciones en mayo: las que ganó Menem) era asesinado
Víctor
Choque, de la empresa de productos electrónicos “Continental Fueguina”, por la
Policía de Tierra del Fuego, en el marco de las movilizaciones contra las
privatizaciones, cierres de fábricas y despidos. Toda la dirigencia sindical y
las organizaciones de izquierda priorizaron la campaña electoral, al igual que
los partidos patronales. Ninguna organización llamó a movilizar en repudio a la
resistencia obrera de Tierra del Fuego, que pagaba con muertos, heridos y
despedidos su osadía de enfrentar a Menen/Cavallo. Hubo sólo una excepción en
todo el país, la que promovió quien suscribe este escrito en el marco del
Partido Obrero en Neuquén, como delegado general de la PIAP (Planta Industrial
de Agua Pesada) y referente de la Agrupación Naranja y Blanca en ATE.
Convocamos a una reunión de urgencia en el SEJUN (Sindicato de los Judiciales
Neuquinos), a la que asistieron el Secretario General de ATE, Julio Fuentes,
ANEL (Sindicato Legislativo), entre muchos otros. Se realizó una movilización
al Monumento a San Martín con alrededor de 500 compañeros (ATE había
comprometido una placa, con el nombre de Víctor, que no llevó). Hubo sólo dos
oradores, Julio Fuentes y quien suscribe estas notas (ello ponía de manifiesto
el reconocimiento a nuestra iniciativa).
Esta iniciativa, sumada a otras anteriores, en la misma línea (que
pueden consultarse en los BI de referencia), llevaron a que Altamira acusara al
CR Neuquén de seguir la política de Colen Grant (informe de AV, responsable
político del CR), y no de la Dirección Nacional del Partido Obrero (algo que
era cierto).
VIII.
DESAFÍO Y
OPORTUNIDAD.
Desafiamos
al CC actual y al grupo de Altamira a que se hagan cargo de la crisis de forma
directa, colectiva y resolutiva, ante toda la base del PO sin exclusiones. No existe nada más importante, para el
partido y para los trabajadores en general, que el debate acerca de la justeza
de las ideas históricas de la clase obrera y su praxis. Frente a ello nada
es más importante, ni de mayor gravedad. Todas
las trasgresiones deben ser bienvenidas ¡Qué el partido revolucionario
expulse a los trasgresores es toda una contradicción, y una declaración de
conservadurismo extremo! La trasgresión sólo debe tener un límite: el campo
enemigo y la moral revolucionaria, hacia uno no se debe pasar y a la otra se la
debe defender. Altamira trasgrede los
límites, en su convicción que defiende la línea histórica del Partido Obrero, y
ello se debe respetar. Hay que defender a este Altamira transgresor, no al
otro disciplinador ¡Miren que revelador! En los últimos actos del Altamira
disciplinador, la actual dirección le dio un trato preferencial en el congreso
(lo dice Pitrola). Ahora que transgrede lo echan. La democracia obrera se pone
de manifiesto con el adversario no con los acólitos. Eso sostienen Lenin y Trotsky.
Es fácil ser democrático cuando se trata de matices entre camaradas. Ahora, y con este Altamira transgresor, se
debe probar la amplitud de la DEMOCRACIA REVOLUCIONARIA; si no se repetirá
la vieja fórmula de Altamira disfrazada de colectividad. El alma revolucionaria es trasgresora por naturaleza (no
reproduzcamos en el partido lo que hace la escuela del capital, con nosotros,
desde que somos niños ¡Disciplinarnos!). El partido revolucionario se
caracteriza (todo el marxismo y el bolchevismo fue una escuela) por la enorme
elasticidad metodológica en el campo de la lucha, para albergar en su seno
todas las tendencias que militan o simpatizan con la organización. El
determinismo dialéctico y clasista del marxismo (en palabras de Lenin) convive
con la multilateralidad metodológica, que le permite subsumir en sus frentes
toda la diversidad y riqueza de las luchas del pueblo. Esta táctica debe
tenérsela en cuenta hacia todas las organizaciones políticas, que militen en el
campo popular.
En
general, ningún* de l*s expulsad*s ha cruzado las fronteras de clase ni ha roto
la moral revolucionaria. Las expulsiones actuales y las del pasado han tenido
como causa el control del aparato partidario y el disciplinamiento de la
crítica, no la defensa de los principios revolucionarios y su metodología de
intervención. La base del Partido Obrero tiene la posibilidad histórica de
erradicar ese lastre ‘liquidacionista’, que ayer fue a cuenta gotas, y que ahora sólo tiene la
particularidad de que ‘se ha derramado el vaso’. Erradicar el método de la expulsión
dará más confianza a la militancia para atreverse a intervenir, nos hará más
audaces, obligara a una dirección más flexible, amable, paciente (reparen en el
lenguaje del debate y las acciones que se denuncian en los locales y verán que
no es lo que tenemos). Nadie debe correr riesgo de ser apartado, ni dejado sólo
en el camino, por defender sus convicciones. Erradicar este lastre saneará las
filas del partido e incidirá en el abanico más amplio de la izquierda y el
movimiento obrero. La denodada militancia del partido se lo merece, lo necesita
para sanar su temple emocional dolido, lacerado, de ayer y sobre todo de hoy,
para correr de su preocupación y desvelo actual todas las preocupaciones
rupturistas que liquidan su esfuerzo moral, económico y social. Altamira y sus
seguidores insisten en que no quieren irse ni romper. La Dirección actual debe
cesar en su empeño de dejarlos afuera. TOD*S merecemos darnos esa oportunidad y
hoy la responsabilidad la tienen los dos grupos mayoritarios enfrentados. Sus
máximos referentes tienen como deber revolucionario la palabra y la acción
consecuente.
LLAMO A TODAS TODOS A PRONUNCIARNOS
QUE SE CONVOQUE A UNA PACIENTE INSTANCIA DE UNIÓN
[1] Daniel (el Perro) Zamtleifer fue el
responsable de interior del Partido Obrero en ese periodo. Yo militaba en el
MAS pero supe tener interesante diálogo con el compañero, del cual guardo la
mejor impresión: comprensivo, reflexivo… mostró una gran templanza en esas
jornadas decisivas de los trabajadores en Neuquén.
[2] Este es un hecho extraordinario, porque
Evaristo había hecho un acuerdo con el MAS y la lista Naranja para llegar como
Secretario General a la UOCRA. Pero, cuando el MAS deserta del Frente de los
Trabajadores, Selesky y la UOCRA se quedan en el FT, y Evaristo es el primer candidato
a diputado provincial del Frente de los Trabajadores, que hace su acto de
cierre en el Monumento a San Martín con más de 800 participantes. El MAS quedó
reducido a la impotencia: sufrí personalmente esta situación, como militante
del MAS, delegado general de la PIAP (Planta Industrial de Agua Pesada) y
Secretario General de los estatales nacionales.
[3] Programa
del FREPU: https://www.facebook.com/photo.php?
fbid=2422287931150240&set=pcb.2422288394483527&type=3&theater ¿Cuántos años ha costado reconstruir una política de clase, porque se ahogó la crítica en el MAS?
fbid=2422287931150240&set=pcb.2422288394483527&type=3&theater ¿Cuántos años ha costado reconstruir una política de clase, porque se ahogó la crítica en el MAS?
[4] El sacerdote y poeta Ernesto Cardenal fue uno
de los oradores [año 84] con los que el radicalismo cerró la campaña por el
arreglo pacífico con Chile en la disputa por el canal de Beagle.
[5] En Neuquén los contrastes han sido, en
general, más drásticos que en el resto del país. De todos ellos el más notable
es la irrupción de los PIQUETEROS en Cutral Có. El Cutralcazo 97 fue posible
porque se apoyó en este método insustituible de la clase obrera ¡El PIQUETE de
HUELGA! La primera vez que se hizo popular entre el activismo este recurso de
lucha fue en la huelga del 84. Al menos en lo que me permite el recuerdo,
escuché por primera vez esta palabra [en la voz de JUAN YAÑEZ] en un plenario,
en la Unión Ferroviaria, de los obreros de la UOCRA, en esta gran huelga que
comentamos. Hay que armar PIQUETES, decía Juan, para juntar víveres para la
olla; para recaudar con los bonos del FONDO de HUELGA, para defender los
reclamos de la huelga, para defendernos de los matones de la burocracia… Y así
seguía…
[6] El pequeño PO que debutaba históricamente en
la arena del régimen burgués [las elecciones] generó un impacto que excedió su
límites: Ante el Festival por el Frente del 85 se sumaron figuras que hoy
resultan inimaginables: Fito Páez-María Rosa Yorio-Teresa Parodi y muchos
otr*s, que avalaban públicamente la política de clase y antimperialista… Fue la pérdida de esta praxis
revolucionaria lo que eclipsó el atractivo de la política de PO (sumále a
ello las purgas y verás que empezó a irradiar otro aroma).
[7] La primera huelga importante pos dictadura
en Neuquén fue la de l*s trabajador*s de la PIAP (Planta Industrial de Agua
Pesada). Aún no había asumido Alfonsín y nosotros, que habíamos elegido
delegados y junta interna en el año 82, declaramos un paro por tiempo
indeterminado, con ocupación de oficinas, ante el despido de nueve compañeros
(uno de ellos era Norberto Calducci: hoy candidato a senador por el FIT en
Neuquén). Yo era el delegado general de la Junta Interna.
[8] A quien le pueda interesar el tema, le
recomiendo la lectura de mi trabajo “El
Neuquén Obrero-La Huelga del 84”. Investigación realizada para un
“Seminario de Historia Regional” en la UNCo (Universidad Nacional del Comahue).
[9] Recuerdo haber discutido con Juan la
necesidad de mantenerse en PO. Mantenerse en una organización no es una
cuestión formal. O sea, tener un cargo, afiliación, asistir a una célula. Esta
es la visión de un burócrata no la de un revolucionario. Hace un cuarto de
siglo que [Magri y Altamira] me expulsaron [injustamente] de la organización.
Pero, creo que, aún no se ha dicho la última palabra sobre mi relación con PO.
Todas las experiencias de expulsiones/rupturas tuvieron un desenlace cuasi
risible: El PT (Partido de Trabajadores) de De Luca/Guariglia-La Corriente de
Trabajadores de Alberto Vidal y parte de su familia- La TPR (Tendencia Piquetera
Revolucionaria). Todas, incluyendo el POR, fueron una muestra de impotencia
política frente a la dirección de Altamira. Se trataba y se trata de superar
esta experiencia histórica lidiando con la misma organización. Defender tu
aporte y derecho personal es actuar en defensa de tu clase. Para ello nada
mejor que recurrir a nuestra propia experiencia histórica. En eso estamos.
[10] ¿Quieren un ejemplo de moral revolucionaria?
¡Que sembró futuro!: “Siempre contrastaba
nuestra actitud con los heridos y la del Ejército, que no sólo asesinaba a
nuestros heridos sino que abandonaba a los suyos. Esta diferencia fue haciendo su efecto con el tiempo y constituyó uno
de los factores del triunfo. Allí, con mucho dolor para mí, que sentía como
médico la necesidad de mantener reservas para nuestras tropas, ordenó Fidel que
se entregaran a los prisioneros todas las medicinas disponibles para el cuidado
de los soldados heridos, y así lo hicimos. Dejamos también en libertad a los civiles y, a las
cuatro treinta del día 17, salíamos rumbo a Palma Mocha, adonde llegamos al
amanecer internándonos rápidamente, buscando las zonas más abruptas de La
Maestra” (Ernesto Che Guevara (1965) “Relatos
de la Guerra Revolucionaria”,
Editora Nueve 64, Buenos Aires, p. 29.
¡Compañeros! ¡A ver! Eran soldados de la
Guardia Nacional de Batista, del Ejército que había asesinado guerrilleros
heridos de la tropa de Fidel ¿No negamos
nosotros hoy un ‘tipo de medicina’ al Altamira herido, con el de odio
patológico que desarrollamos ante el adversario de ideas en el partido? …
[11] Altamira destacó muchas veces en público mi ruptura con el MAS cuando el
FREPU, como un hecho valioso. Quiero decir que perdí, también con mucho dolor,
compañeros, amigos y un lugar militante con mucho reconocimiento, que había
logrado en seis años de militancia en el MAS. Pero las ideas y los principios
fueron más fuertes.
[12] En Neuquén formamos una ASAMBLEA POPULAR frente a la UOCRA dirigida en
ese momento por el MAS. Se eligieron 9 miembros que la representaran para
coordinar acciones contra el gobierno y por la satisfacción de los reclamos
populares. Fui uno de esos 9 miembros. Infiltrada la Asamblea, los servicios
llevaron a la Federal, en un par de días, a mi casa. Por orden del gobernador
fui detenido. Todo esto ocurría en junio de 1989.
[13] Acababa de entrar al PO cuando la expulsión
del líder de la gran huelga del 84, con el cual había compartido todo su
desarrollo, como delegado de la PIAP (Planta Industrial de Agua Pesada) y
Secretario General de los estatales nacionales de Neuquén, en el “Comité de
Apoyo” que se había formado en la Unión Ferroviaria (uno de sus dirigentes era
el viejito Ducase, militante del MAS). Esa huelga me provocó el primer
enfrentamiento dentro de la dirección del MAS Neuquén, con Edi López de la
UOCRA y Hugo Manes responsable político del CR, que acusaban a PO y a Yánez de
querer hacer un neuquenazo.
También, aquí, dolor y desconcierto, porque
había admirado y defendido el desempeño revolucionario de Juan Yáñez, y no más
me incorporo al PO lo veía expulsado en medio de una campaña de difamación contra
su persona ¿Tiene alguna importancia, quién tuvo ‘la razón’? ¿No habíamos
estado TOD*S en la misma trinchera contra el gobierno, la policía y las
patronales durante la huelga? Cada un* de est*s compañer*s debió ser
preservado, con la paciencia del mundo, como un tesoro. Esa era una
responsabilidad del CN-PO y en última instancia de Altamira. Cuando la conducta
liquidadora de Stalin, Lenin en su testamento recomienda la sustitución del
cocinero [así lo nombró], y ¿Cuál fue su primera recomendación? Que sea
reemplazado por alguien más amable, de mayor paciencia…
[14] Los radicales pusieron mucho y no
sacaron nada de ese acuerdo con el MAS. Selesky no tenía nada de UCR. Fue
bastante fiel a las resoluciones de la huelga, estuvo preso por defenderla.
Abierto a toda la izquierda durante y posterior al conflicto, terminó
abandonando el frente con el MAS y se sumó a la iniciativa del PO, cuando el
morenismo rompió la última asamblea unitaria en la UOCRA (para tranzar con el
PC y armar el Frente del Pueblo). Finalmente Selesky encabezó el “Frente de los
Trabajadores…”, que dirigió PO, como candidato a primer diputado en las
legislativas del 85.
[15] Ha sido más fácil, al CC actual, derrotar al
Altamira golpeado luego del 2015. Pero no se trata de derrotar a un hombre sino
de superar una limitación política grave, que ha costado enorme sacrificio
militante y descrédito al PO.
[17] Esta no era una opinión en el aire sino que recogía la
preocupación por las dificultades militantes, en todo el país, para vender la
Prensa Obrera. Veamos uno solo de los informes, común al resto de las
regionales (para muestra basta un botón, decía mi abuela): Informa el Cro. DB
de Tucumán “tenemos una agrupación en Artes que todos los años recoge un
promedio del 40% de los votos en las elecciones de centro y de consejeros;
dirigimos el sindicato docente (ADIFA), pero
la penetración de la Prensa es nula”. Quiero aclarar que el documento de
Magri es difamatorio de mi militancia y hasta de mi persona. La imagen que da
es falsa en todo sentido. Fui un militante que encabezó el ‘prensómetro’,
durante los 10 años de mi militancia en PO (así llamábamos en Neuquén al
control de la venta del periódico del partido), delegado general en este
periodo de la PIAP (Planta Industrial de Agua Pesada), entre otras
responsabilidades políticas.
[18] Era común que nos criticaran, en este periodo, debido a los
titulares de la prensa, y que la periferia más reflexiva y mordaz se mofara de
nosotros… La Prensa Obrera, que supo tener mucha autoridad en la periferia
reflexiva, la había perdido. Ese era el motivo de las dificultades de la militancia
para venderla.
[19] Escribí este documento entre Neuquén, Piriápolis, Montevideo y Buenos
Aires, gracias a una Laptop que puede ir conmigo donde quiera…. Vivimos en un
mundo mágico creado x el capital… Ojalá Lenin hubiese tenido un céntimo de los
recursos con que contamos nosotros, sepamos aprovecharlos…
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