Cuando
desde el FURA (Frente Único para Recuperar Aten) se dice “derrotemos al gobierno y a sus candidatos” les asiste toda la
razón. ES CIERTO, por principios, los candidatos en Aten del TEP (Trabajadores
para una Educación Popular) son una extensión política del gobierno. Por lo
tanto NO ES CIERTO -cuando el TEP afirma- que es “independiente de los partidos
políticos”. Lo que quieren decir sus integrantes, pero no lo ‘blanquean’, es
que son independientes de los partidos que surgen de la clase trabajadora. En
Aten se enfrenta –por primera vez- la conciencia independiente de los
trabajadores de la educación contra los representantes del gobierno…
En
el tema educativo el FURA es una ‘astilla errante’ de toda una política que se
mantiene prescindente del proceso reformista que impulsa el kirchnerismo desde
el 2003. En esto se equivocan [como
he intentado explicarles desde el mismo 2003] y colaboran involuntariamente con sus adversarios ‘populares’ [un
ejemplo resiente y patético lo tenemos en mi destitución como Director ELECTO
del ISFD Nº 5, que involucró a parte de la Directiva del FURA. La mayoría del
FURA titubeó y hasta se asoció con los que hoy se empeñan en voltearlo de la
conducción: Gustavo Aguirre –junto a los golpistas- ‘florea el TEP’ en el 5,
algo impensable si Colen Grant se hubiese mantenido en la Dirección].
Volviendo
a ‘la reforma’: para cualquier organización de lucha ante un proceso reformista
caben –al menos- dos opciones: boicotear ese proceso allí donde tenga características
retrógradas y/o involucrarse de lleno allí donde existan posibilidades de
avance para las condiciones de vida de l*s trabajador*s. Nadie puede afirmar
que el proceso que inicia el kirchnerismo en el 2003 tenga
características retrógradas en toda la línea; al contrario, conviven reformas progresistas con diferentes variantes
provinciales, que van desde sostener la política ‘neoliberal’, hasta procesos
donde tienen enorme gravitación las organizaciones realmente populares, como en
DDHH (Madres y Abuelas de
Plaza de Mayo, por ejemplo). La prescindencia del FURA le quita fuerza y le
hace más sencillo el trabajo a sus adversarios ‘populares’. Con la
prescindencia el FURA evita enfrentar al gobierno en el terreno práctico y por
otro lado poner en aprietos a sus adversarios ‘populares’. El rechazo del FURA
a las reformas se transforma -al igual que el de toda la izquierda- en un
saludo a la bandera, que no evita que el gobierno imponga todas sus condiciones
[distinta es la situación del ISSN: no es casual que aquí l*s trabajador*s
acompañen masivamente el rechazo a la reforma de la 611; como tampoco es casual
que sea –Liliana Obregón- la referente que abrió desde la Dirección sindical la
derrota de la LFE, la que encabece este proceso].
Se ha naturalizado en la vida sindical una
exigencia de doble afiliación, una explícita que impone una cuota del
salario pero que no te da ningún derecho a participar de los espacios que
deciden cotidianamente la vida gremial [a excepción de la asamblea] y otra que
no tiene una exigencia formal pero que es
el gran filtro para acceder a cualquier lugar de conducción. La ‘santificación’ de las agrupaciones
transforma a cualquier advenedizo en figura sindical [¿Cuáles son los ‘laureles de lucha’[1]
que aquilata Ariel Pino para pretender –nada más ni nada menos- la Sec. Gral de
Aten Capital?. No conozco al cro. Y para el caso no importa si es excelente
o no. Debiera avergonzarlo su sola pretensión]. Con el caso de CARLOS FUENTEALBA
pasa algo similar: cuando Carlos estaba en la ruta a las 5 de la mañana -cagado
de frío- para ir a Arroyito encontró abrigo y compañía en mi autito; ya en la
ruta y frente a la despiadada represión, tuvo mis brazos y mis manos para salir
moribundo del 147. No vi a ningún* de l*s que luego harían fila para integrar
la COCAPRE, rescatarlo en la ruta o del auto envuelto en espeso humo de granada…
Hoy Carlos es una bandera para el carrerismo y el turismo gremial de much*s que
aspiran a dirigentes…
La
situación que presentamos sintéticamente en el párrafo anterior explica que los
gobiernos de América Latina sean pródigos en iniciativas. Cualquier experimento populista encuentra una vía de salida porque
empalma con las necesidades y oportunidades que ve el capital ante el
descongelamiento de las fuerzas productivas ‘semiliberadas’ de las políticas
monetaristas internacionales. Por lo
que hablar de ajuste hoy es un contrasentido. No importa si -como dicen
algunos- “el ciclo progresista ha concluido”; se debe intervenir decididamente por
la mejora en TODAS las condiciones de vida de l*s trabajadr*s, vinculando lo político y lo gremial (La MESA CURRICULAR de terciaria fue un gran
comienzo que quedó a mitad de camino, camino que se debe retomar para derrotar la mano del gobierno que
esterilizó la letra y la perspectiva que trazaron sus fundadores docentes [lo
experimenté ‘en carne propia’], sobre lo que l*s referentes del TEP en la
vocalía no dicen una palabra).
Cualquier
organización de trabajador*s que rechace toda vinculación política, se coloca
objetivamente de rehén del partido dominante [como diría B. Brecht: “aquel que se dice sin partido pertenece a la
clase dominante”]. No existe ni puede existir la neutralidad política [esto
es la independencia] en una sociedad desgarrada por los enfrentamientos
sistemáticos de las clases sociales. En última instancia -políticamente- se adopta la perspectiva del oprimido o la
del opresor. Rechazar la vinculación de las organizaciones obreras con los
partidos políticos es dejarlas sin horizonte, o peor, en la perspectiva del
status quo dominante. Cuando el TEP quiere neutralizar toda relación directa de
las organizaciones obreras con los partidos políticos, lo hace [“inconscientemente”]
para evitar la comprobación de que los partidos por los cuales su parcialidad
vota constituyen en general un obstáculo para los reclamos de l*s trabajador*s;
en cambio los que apoyan al FURA están siempre en la vereda del trabajador. Es
cierto que Perón y el Kirchnerismo han dado respuesta a diversos reclamos de
los trabajadores; pero por más importantes que sean las conquistas y
experiencias de estos movimientos no dejan de ser coyunturales; y de lo que se
trata es de resolver o comenzar a resolver un problema histórico, para el cual la
perspectiva del TEP es otro obstáculo.
Noviembre 13 de 2014
[1] El gran dirigente del CORDOBAZO –AGUSTÍN TOSCO- decía: “debiera
exigírsele a todo postulante a una DIRECCIÓN GREMIAL que muestre el recorrido
de lucha que lo autoriza a tener tan digna misión. Eso ya sería un antídoto
contra la burocracia”.
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