jueves, 13 de noviembre de 2014

ATEN: Reforma y Elección


                                               Cuando desde el FURA (Frente Único para Recuperar Aten) se dice “derrotemos al gobierno y a sus candidatos” les asiste toda la razón. ES CIERTO, por principios, los candidatos en Aten del TEP (Trabajadores para una Educación Popular) son una extensión política del gobierno. Por lo tanto NO ES CIERTO -cuando el TEP afirma- que es “independiente de los partidos políticos”. Lo que quieren decir sus integrantes, pero no lo ‘blanquean’, es que son independientes de los partidos que surgen de la clase trabajadora. En Aten se enfrenta –por primera vez- la conciencia independiente de los trabajadores de la educación contra los representantes del gobierno…

                                                                Ni el TEP ni el FURA son expresiones puras; el TEP está integrado al Estado y por lo tanto no guarda ninguna independencia con la parte orgánica de éste, que está integrada en primer lugar por su casta de funcionarios y en segundo lugar por el ‘ballet’ de sus políticos. El FURA es el más independiente porque rechaza toda vinculación con el Estado, no tanto por sus principios [sobre los que el conjunto tiene poca claridad] como por sus miedos y falta de preparación ante la máquina burocrática del gobierno.

                                                               En el tema educativo el FURA es una ‘astilla errante’ de toda una política que se mantiene prescindente del proceso reformista que impulsa el kirchnerismo desde el 2003. En esto se equivocan [como he intentado explicarles desde el mismo 2003] y colaboran involuntariamente con sus adversarios ‘populares’ [un ejemplo resiente y patético lo tenemos en mi destitución como Director ELECTO del ISFD Nº 5, que involucró a parte de la Directiva del FURA. La mayoría del FURA titubeó y hasta se asoció con los que hoy se empeñan en voltearlo de la conducción: Gustavo Aguirre –junto a los golpistas- ‘florea el TEP’ en el 5, algo impensable si Colen Grant se hubiese mantenido en la Dirección].

                                                               Volviendo a ‘la reforma’: para cualquier organización de lucha ante un proceso reformista caben –al menos- dos opciones: boicotear ese proceso allí donde tenga características retrógradas y/o involucrarse de lleno allí donde existan posibilidades de avance para las condiciones de vida de l*s trabajador*s. Nadie puede afirmar que el proceso que inicia el kirchnerismo en el 2003 tenga características retrógradas en toda la línea; al contrario, conviven reformas progresistas con diferentes variantes provinciales, que van desde sostener la política ‘neoliberal’, hasta procesos donde tienen enorme gravitación las organizaciones realmente populares, como en DDHH (Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, por ejemplo). La prescindencia del FURA le quita fuerza y le hace más sencillo el trabajo a sus adversarios ‘populares’. Con la prescindencia el FURA evita enfrentar al gobierno en el terreno práctico y por otro lado poner en aprietos a sus adversarios ‘populares’. El rechazo del FURA a las reformas se transforma -al igual que el de toda la izquierda- en un saludo a la bandera, que no evita que el gobierno imponga todas sus condiciones [distinta es la situación del ISSN: no es casual que aquí l*s trabajador*s acompañen masivamente el rechazo a la reforma de la 611; como tampoco es casual que sea –Liliana Obregón- la referente que abrió desde la Dirección sindical la derrota de la LFE, la que encabece este proceso].

                                                                No hemos dicho lo principal: si para cualquier organización de lucha es una obligación luchar e involucrarse allí donde existan las mínimas posibilidades de avance en las condiciones de vida de l*s trabajador*as; mucho más lo es si atravesamos un proceso donde no hay grandes luchas de masas. Esto además ilustra las limitaciones de las expresiones de lucha [verdaderamente independientes del poder dominante] de l*s trabajador*s; la falta de estudio de los problemas; el corporativismo que impera en las agrupaciones, donde no hay lugar para quienes no estamos enrolados en ninguna de ellas [se dan casos ¡sorprendentes! En los que figuran en las listas cr*s. que tienen dificultades de todo tipo y queden al margen otr*s de enorme capacidad y experiencia].

                                                               Se ha naturalizado en la vida sindical una exigencia de doble afiliación, una explícita que impone una cuota del salario pero que no te da ningún derecho a participar de los espacios que deciden cotidianamente la vida gremial [a excepción de la asamblea] y otra que no tiene una exigencia formal pero que es el gran filtro para acceder a cualquier lugar de conducción. La ‘santificación’ de las agrupaciones transforma a cualquier advenedizo en figura sindical [¿Cuáles son los ‘laureles de lucha’[1] que aquilata Ariel Pino para pretender –nada más ni nada menos- la Sec. Gral de Aten Capital?. No conozco al cro. Y para el caso no importa si es excelente o no. Debiera avergonzarlo su sola pretensión]. Con el caso de CARLOS FUENTEALBA pasa algo similar: cuando Carlos estaba en la ruta a las 5 de la mañana -cagado de frío- para ir a Arroyito encontró abrigo y compañía en mi autito; ya en la ruta y frente a la despiadada represión, tuvo mis brazos y mis manos para salir moribundo del 147. No vi a ningún* de l*s que luego harían fila para integrar la COCAPRE, rescatarlo en la ruta o del auto envuelto en espeso humo de granada… Hoy Carlos es una bandera para el carrerismo y el turismo gremial de much*s que aspiran a dirigentes…

                                                                Las expresiones de lucha como el FURA deben comprender que estamos ante una situación distinta en Argentina y en toda América Latina. No se puede seguir repitiendo que la política, y la política educativa la dictan el BM (Banco Mundial) y el FMI (Fondo Monetario Internacional) es darle una entidad que ya no tienen a los “ex gendarmes de las finanzas internacionales”. Estos organismos, juntos al Club de París hoy están a la deriva y han perdido todo protagonismo sobre la economía internacional. El otrora protagonismo de ‘los gendarmes’ sirvió para aherrojar la economía de los llamados “países subdesarrollados”. Esta política saltó en pedazos porque significaba objetivamente un freno a las fuerzas productivas de una gran parte del planeta; inclusive mucho antes de la crisis de las políticas monetaristas gran parte del ‘subdesarrollo’ [sobre todo aquellas zonas desarrollistas que desde el punto de vista político no significaban peligro] había iniciado una etapa de expansión del capital instalado en su territorio (téngase presente los casos de India-Brasil y el Sudeste asiático).

                                                               La situación que presentamos sintéticamente en el párrafo anterior explica que los gobiernos de América Latina sean pródigos en iniciativas. Cualquier experimento populista encuentra una vía de salida porque empalma con las necesidades y oportunidades que ve el capital ante el descongelamiento de las fuerzas productivas ‘semiliberadas’ de las políticas monetaristas internacionales. Por lo que hablar de ajuste hoy es un contrasentido. No importa si -como dicen algunos- “el ciclo progresista ha concluido”; se debe intervenir decididamente por la mejora en TODAS las condiciones de vida de l*s trabajadr*s, vinculando lo político y lo gremial (La MESA CURRICULAR de terciaria fue un gran comienzo que quedó a mitad de camino, camino que se debe retomar para derrotar la mano del gobierno que esterilizó la letra y la perspectiva que trazaron sus fundadores docentes [lo experimenté ‘en carne propia’], sobre lo que l*s referentes del TEP en la vocalía no dicen una palabra).

                                                               Cualquier organización de trabajador*s que rechace toda vinculación política, se coloca objetivamente de rehén del partido dominante [como diría B. Brecht: “aquel que se dice sin partido pertenece a la clase dominante”]. No existe ni puede existir la neutralidad política [esto es la independencia] en una sociedad desgarrada por los enfrentamientos sistemáticos de las clases sociales. En última instancia -políticamente-  se adopta la perspectiva del oprimido o la del opresor. Rechazar la vinculación de las organizaciones obreras con los partidos políticos es dejarlas sin horizonte, o peor, en la perspectiva del status quo dominante. Cuando el TEP quiere neutralizar toda relación directa de las organizaciones obreras con los partidos políticos, lo hace [“inconscientemente”] para evitar la comprobación de que los partidos por los cuales su parcialidad vota constituyen en general un obstáculo para los reclamos de l*s trabajador*s; en cambio los que apoyan al FURA están siempre en la vereda del trabajador. Es cierto que Perón y el Kirchnerismo han dado respuesta a diversos reclamos de los trabajadores; pero por más importantes que sean las conquistas y experiencias de estos movimientos no dejan de ser coyunturales; y de lo que se trata es de resolver o comenzar a resolver un problema histórico, para el cual la perspectiva del TEP es otro obstáculo.

                                                                A la hora de decidir no importa la calidad de cada bando, esto es secundario, importa la perspectiva en que está colocado cada uno.

 Colen Grant

Noviembre 13 de 2014

 PD: pido disculpas por los posibles errores, la falta de estilo armonioso y otros detalles de este artículo. Por un sinfín de razones no he contado con la tranquilidad y el tiempo necesarios, para rever ni corregir: Cuesta reponerse de los golpes…. De todos modos, el peor artículo es aquel que no se realiza nunca.                                                                    
                                              


[1] El gran dirigente del CORDOBAZO –AGUSTÍN TOSCO- decía: “debiera exigírsele a todo postulante a una DIRECCIÓN GREMIAL que muestre el recorrido de lucha que lo autoriza a tener tan digna misión. Eso ya sería un antídoto contra la burocracia”.

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