¿Cuáles
son las razones para que luego de un insulto y desprecio horrendos haya
partidarios de Cristina que adopten una actitud contemporizadora con MUJICA?
La
doble hipocresía de Mujica (aduló a Néstor en vida y adula a Cristina en su
presencia y habla a sus espaldas. Miente cuando dice que fue un descuido: ya
conocemos los descuidos de los presidentes uruguayos -Jorge Batlle en junio
2002 le pidió disculpas llorando a Duhalde luego de insultarnos a todos los
argentinos, también, con un micrófono que se abrió por descuido) es lo
secundario en este episodio y lo que
debiera preocuparnos son “las razones” que se esconden bajo la expresión del
desprecio (la expresión no salió a la luz por lo que se hizo aparentar como
un descuido: los micrófonos abiertos. Es como me dijo atinadamente mi hija
Carla: “a nadie se le escapa por
alta voz “esta vieja es una terca” cuando se están refiriendo a una
presidenta...” Mujica necesita que se sepa cuál es su verdadera opinión sobre
los conductores del proceso político argentino).
Uruguay
mismo ha sido un problema para América Latina (es bien sabido que su fundación respondió a la política
británica[1] como
partición y cuña en las riveras del Plata, entre Brasil y Argentina), desde
que dejó de ser la “Banda Oriental de las
Provincias Unidas del Río de la Plata” para transformarse en un pequeño
Estado autónomo[2]. No es
casual que el frenteamplista TABARÉ VASQUEZ haya sido el único referente del
CONO SUR ‘progresista’ en apoyar al CARNICERO BUSH con su política del ALCA.
El
Uruguay todo es rehén de una concentrada oligarquía agraria y financiera; políticamente
invisible pero económica y sociológicamente poderosa. Puede soportar que la ‘la
gobierne’ un conglomerado izquierdista pero le exige conducta y eso explica lo del
ALCA pero también, que Mujica se haya solidarizado con el general asesino uruguayo
yendo a visitarlo al hospital militar (algo similar a que si Néstor Kirchner se
hubiese solidarizado con Videla). La oligarquía uruguaya necesita un ejército
que sea la continuidad de la dictadura que asesinó, torturó y dejó desaparecidos
a tantos uruguayos como al propio Mujica (Mujica, en este caso, actúa como
Menem a quien la dictadura encarceló pero no fue óbice para que éste los
premiara con el “indulto”). Del mismo modo que los dictadores asesinos
uruguayos quedan impunes, queda impune la oligarquía que se apropia de toda la
renta agraria (Uruguay exporta más carne
que la argentina pero su oligarquía tributa menos al Estado que la
oligarquía Argentina, por ello el pueblo
uruguayo y sus pequeños comerciantes, productores, etc. debe soportar los increíbles precios de los
servicios y tributos al estado). Así como no hay exigencias de tributos
para la oligarquía en Uruguay, tampoco hay condenas para los militares
defensores de ese status quo, como sí las hay en la Argentina: el izquierdista Mujica está en todo este
proceso a la derecha del populismo argentino y latinoamericano.
El
desprecio se explica porque la alineación del populismo latinoamerciano -semiindependiente del imperialismo y aunque
tímidamente cuestionador de la concentración agraria- choca con la política pragmática de Mujica que adula a la oligarquía
uruguaya en Punta del Este, protege a los militares golpistas y mantiene
una cordial relación con las potencias (pero si hasta los ‘gestos populistas’
del ‘papa latinoamericano’ no le cuadran a Mujica, como no le cuadran a Obama:
¡ojo!).
Mujica
el viejito ‘austero y bueno’ es un peligro para los intereses latinoamericanos políticamente hablando (pretende la
austeridad para el pueblo mientras la oligarquía se llena los bolsillos a manos
llenas y el pueblo uruguayo debe pagar servicios 4 o 5 veces más caros que cualquier
otro pueblo latinoamericano: en Uruguay el
pueblo banca el Estado y la oligarquía se sirve de él).
La
pleitesía que los partidarios de Cristina rinden a Mujica no es debido a ‘los valores’ del propio
Mujica sino porque los críticos intuyen
que Mujica se alinea en la constelación del gran poder tradicional del Estado,
de esos estados que son la garantía del status quo en tiempos de crisis, que a
pesar de tantos años de democracia´’ no
alteran su carácter de fuerza represiva contra los movimientos emancipadores
y esto es muy bien mirado por el poder del
norte tanto como reprobadas aquellas
experiencias que ponen en tela de juicio este poder o que congenian con
ellas (los intentos de Chávez y de
Ortega en Nicaragua que pretenden
cambiar las formas tradicionales del ESTADO con la incorporación del “poder
ciudadano o milicias populares” pusieron el “grito en el cielo” de los intelectuales
del imperio atacándolas como reformas subversivas).
Mujica
podrá hacerse el “amplio” -fumándose un porrito de la marihuana que legalizó-
pero políticamente es un conservador, tanto más peligroso por su fachada de
izquierdista o seudofilósofo[3]
con la que puede confundir: la nota 3 al
pie no es una opinión mía sino lo que afirmó MUJICA de modo categórico
cuando el homenaje por la “condecoración que la embajada argentina en ese país
entregó a la ex vicecanciller María Bernabela Herrera Sanguinetti”[4].
Cualquier otro mandatario que hubiese afirmado lo que afirmó Mujica se habría
transformado en un escándalo, pero al decirlo el viejito que estuvo 13 años en
un aljibe…
Colen grant
Abril
8 de 2013.
[1]
hay que destacar que en el ‘relevo imperialista del mundo’ los británicos le
han cedido la posta a los no menos opresores yankees; y eso debiera preocuparnos en nuestros días.
[2]
Si ARTIGAS viviera le resultaría horroroso la fragmentación de América Latina. Del
mismo modo le hubiese parecido a BOLIVAR y más aún REPROBARÍA la SEPARACIÓN de
la BANDA ORIENTAL de las PROVINCIAS UNIDAS DEL RÍO DE LA PLATA. En nuestros
días muchos uruguayos – afortunadamente no todos- rechazan hasta la
construcción de un puente que una MONTEVIDEO o COLONIA con BUENOS AIRES.
[3]
Nota del autor: Mujica ha llegado al extremo de alterar ‘sofísticamente’ dichos populares para cambiar su contenido y quitarles todo su valor moral nada más ni nada
menos que para encubrir su política de impunidad con los militares genocidas.
El dicho: “no hay deuda que no se pague o fecha que no se cumpla” fue alterado
por Mujica con la sentencia muji [cana]: “aprendí que hay cuentas que no se
pagan y fechas que no se cumplen”. "No me gusta un corno
hablar del pasado, menos me gusta lamerme las heridas”. Más claro echale
agua…
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